“Si bien los tres somos muy futboleros, la idea de llamarnos Fútbol no salió de ahí sino de que nos parecía moderno”, confiesa Federico Terranova, violinista del trío. “En la actualidad, tenés que buscar un nombre que sea fácil de usar o que no sea vinculante. Pero en 2003 era muy importante el perfil artístico. Como en aquella época todo tenía un porqué, elegimos algo que fuese imposible que se relacionara con otra cosa. En ese momento, ni siquiera se hablaba de la futbolización del rock. Ahora se lee de una manera diferente. Hoy no sé si le hubiera puesto Fútbol.” A pesar de su complejidad para googlearlo, el nombre de la banda que completan el guitarrista Juan Pablo Gambarini, y el baterista y cantante Santiago Douton se convirtió con el paso del tiempo en sinónimo de rupturismo. “Nuestra carrera siempre fue distinta. Primero tuvimos problemas por el nombre y luego por la formación. Hacemos una música con onda, vigorosa y cercana al punk, aunque no lo entiendan. Por supuesto, también está la sorpresa.”
La presentación oficial de Favio será este viernes en El Emergente Bar (Acuña de Figueroa 1031). “Fútbol está sonando mejor que nunca, encontramos la manera de tocar y de crecer, y en nuestro show se van a topar con eso”, advierte el violinista. “Si bien consolidamos una identidad sonora desde la salida de Papá se va a Japón (2008), en Favio lo llevamos a su máxima expresión. Pudimos plasmar lo que queríamos. Nos parece único y no lo encontramos en ninguna otra banda, al menos de acá. Puede ser que a partir de esta experiencia vayamos para otro lado. Pero salió hace tan poco y quedamos tan contentos que no lo pensamos aún”.  
–¿Su nuevo disco está inspirado en Leonardo Favio? 
–El rock argentino, históricamente, captó la época en la que vivió. Tenés “Violencia en el parque”, de Aquelarre, que trata sobre la dictadura a comienzos de los ‘70. También sobresalen Miami de Babasónicos o La era de la boludez de Divididos, que reflejaban al menemismo. Por eso, al momento de pensar este álbum, nos enfocamos en lo que nos molesta. ¿Y qué es lo que nos disgusta? Que se crea en ese discurso de que la ideología, la militancia y el compromiso político son malos. A pesar de que no tengo ningún vínculo con nada de eso, está bueno que se plantee. Y no hay nadie mejor para retratar eso que Leonardo Favio, uno de los argentinos más grandes, un artista de nivel internacional y comprometido con su militancia. Por eso en la tapa aparece con un revólver. No es ni el cineasta ni el cantante, sino el militante.
–¿Es un trabajo conceptual? 
–No nos gustan las letras voladas que no hablan de nada, por eso contamos historias que sucedieron en la Argentina y retratamos a personajes característicos, aunque preferimos hacerlo desde un lugar más fantástico que riguroso y para ello apelamos al inconsciente colectivo. Debido a que comenzamos como una banda instrumental, dividimos nuestra carrera en dos partes. La segunda, en la que empezamos a cantar, está sostenida por una trilogía de discos. Y cierra con Favio. 
–¿En qué están inspiradas las letras del disco?
–¿Conoce el tema “Hagamos un asado y tomemos un Fernet”, de Los Caligaris? Bueno, “Sangre y vino”, una de las canciones nuevas, es una versión menos cordobesa y más bonaerense. Retrata un verano en la Costa Atlántica, una imagen que abarcan casi todos nuestros discos. Pero cada canción de Favio toca un tópico en especial. Al igual que en La gallina, donde incluimos “Ceferino” (un homenaje a Ceferino Namuncurá), aquí hay letras que hacen alusiones históricas. Pero en esta banda nada es rigurosamente histórico. 
–Aunque ya no es una rareza llevar adelante un proyecto instrumental, ¿por qué decidieron convertirse en cantautores? 
–Se fue dando, pero no lo pensamos. Cuando uno empieza a tocar mucho, y la gente viene a los shows, la cosa deja de ser un chiste. Si bien eso tiene un peso específico, podés comprometerte o no. Aprovechamos la responsabilidad, y la plasmamos en lo que hacemos. En la medida que el grupo creció, evolucionaron nuestro rol como instrumentistas, las composiciones y las letras. No era nada serio, y de golpe lo fue. Pasamos de hacer música instrumental a canciones cantadas con tres o cuatro frases. Así salieron los primeros discos cantados, y en Favio le encontramos la vuelta. 
–Uno de los rasgos que distingue a su banda fue que sustituyó al bajo por el violín. Si bien el instrumento es muy común en grupos paridos en los 2000 como los canadienses Aracade Fire, en el rock argentino pareciera que sigue siendo exótico... 
–En la Argentina el precursor fue Jorge Pinchevsky, que pasó por casi todos los grupos de los ‘70. Por lo general, el violín se usa a manera de color o complemento, y en nuestra banda cumple el rol de la guitarra, mientras que ésta hace las veces de bajo. El violín es un instrumento más rico porque tiene mayores posibilidades melódicas. A la hora de tocar en Fútbol, me influyeron más los guitarristas como Stuka, pero eso lo descubrimos en el camino. Hoy me interesa más la música que la anécdota.
–Desde sus inicios militaron en la autogestión. ¿Cómo se llevan con ella en esta época, donde el cambio de paradigma en la industria musical llevó a los artistas a confiar en la independencia? 
–Al principio fue una necesidad, pero aparecieron las propuestas. A pesar de que nunca dejamos de ser dueños de lo que hacíamos, empezó a haber gente alrededor. Sacamos discos con el sello Oui Oui y seguimos vinculados con ellos, aunque tenemos otras propuestas. Está bueno que haya otros actores que se ocupen de lo que no queremos hacer. Eso forma parte del crecimiento, y hay que aprovechar las oportunidades. Si bien la independencia está buena, no tenés que temerle a delegar. Zapatero a su zapato. 
–La presentación de Favio sucederá luego de su participación en la última edición del Festipez y en Hacele Caso a tu Espíritu, la fiesta de Los Espíritus. Para el público que fue a sendos shows, ¿con qué se encontrará en esta ocasión?
–Estuvo muy bueno el Festipez, porque fue al aire libre. Al igual que lo de Los Espíritus, porque la están rompiendo y está bueno ser parte de ese momento. Pero ambas fechas retrasaron la presentación del disco. Así que estamos contentos con poder hacer nuestro show. Vamos a poner las fichas ahí. Además de que invitamos a las bandas Argentina y Gualicho Turbio, esa noche vamos a tocar Favio entero, y luego los clásicos de Fútbol.