“Antes de que ganara Macri queríamos hacer una revista de humor político, pero no todos compartíamos eso de hacer chistes con cualquiera y cuando ganó Macri fue todo más sencillo: somos una revista antimacrista”. Así define Ernán Cirianni el trabajo del heterogéneo colectivo de más de 40 autores Alegría (en Facebook y Twitter) que hoy a las 19 presenta en el Espacio Sísmico (Lavalleja 960) su primer libro que recopila el trabajo de más de un año de chistes diarios. El proyecto original –una revista en pdf o cbr al estilo de la española Orgullo y Satisfacción– decantó en la versión actual por la inmediatez de las redes sociales y las facilidades para armarla.
Sobre el grupo inicial de algunos referentes del humor gráfico más ácido del circuito (el propio Cirianni, Esteban Podetti, Sergio Langer, Polaco Scalerandi, Sémola Souto, Otto Zaizer o Ariel López V.) se sumaron un montón de dibujantes y humoristas emergentes. “El primer chiste que hice fue para mandar a Alegría”, confiesa al respecto quien firma como Anti, uno de los tantos que se incorporó al grupo tras empezar enviando colaboraciones por mail.
Desde afuera se advierte cierto carácter anárquico en el colectivo. Los autores parecen publicar sin un orden fijo. Desde adentro, aseguran, es exactamente así. “Supuestamente teníamos un día por semana para publicar, pero es un caos”, explica Cirianni. “Cada día salía un chiste de alguno de los más conocidos y el resto nos colgábamos de sus tetas, pero a los que viven de esto es más difícil meterles presión, así que se fue desconectando todo”, recuerda, mientras algunos de sus compañeros (el propio Anti, Luciano Giraldez y Max SQ) asienten. 
–Después empezó a aparecer la coyuntura. ¿Cómo organizan quién trabaja un tema en el mismo día que sucede?
E. C.: –Todo el mundo manda chistes y se van guardando, cuando hay coyuntura unos administradores, que somos cinco o seis, estamos encargados de subir los chistes.
–¿Pero no preparan chistes en el momento?
L. C.: –En mi caso, veo alguna noticia y hago un chiste, y otras veces hago un chiste para que quede cuando haya un hueco o nada para subir.
E. C.: –Igual tenemos un grupo interno, que originalmente era para ayudarnos entre noso- tros a resolver los remates de los chistes, donde a veces capaz tenés una idea, pero no el tiempo, y la compartís a ver si otro la dibuja.
Anti: –Y otras el chiste se lo hacen ellos solos, como cuando (Mauricio) Macri fue a inaugurar una fábrica de helicópteros. El chiste ya era ese, no hacía falta hacer nada, eso fue una captura de pantalla y ya.
M. SQ: –A veces son tantos los temas y las noticias que no das abasto. 
–¿Cómo es esta época para hacer humor político? A ustedes a veces los elogian y los insultan de todos lados.
E. C.: –Es una época rara, nosotros porque estamos en Internet y es más libre, pero Barcelona ya tiene juicios y abogados. Lo que sí nos pasa es que Facebook cada tanto nos tira un dibujo abajo por las denuncias.
–¿Cómo les funciona Facebook como plataforma de difusión, siendo una red social con tanta censura?
L. C.: –Para mí como plataforma es bastante buena, te permite llegar a gente que si hacés una publicación impresa tenés que empezar de muy abajo y subir muchos escalones, caso Barcelona. Pero después tiene esto de algunos casos, que no sé si fueron tantos, de dibujos que nos dieron de baja por denuncias. Yo le vería eso de negativo, pero después me parece ideal. También usamos Twitter.
E. C.: –Es raro lo del ejército de trolls en Facebook, porque Twitter no te baja nada, no importa qué publiques. Pero la dinámica entre uno y otro es distinta. En Twitter tenemos muchos menos seguidores, pero hay cosas que funcionan ahí y no en Facebook. Es distinto público. Lo que nos pasó en Facebook en una época fue que nos voltearon varios chistes en una semana y entramos en una paranoia absoluta.
M. SQ: –Creo que nos ayudó a cazarle la onda a Facebook y aprender a evitar las cosas que nos pueden censurar o hacerlas más sutiles. 
–En Facebook a veces la reacción más virulenta es de los propios lectores. En ese sentido, hubo una polémica muy fuerte con Catinga.
E. C.: –“¡El caso Catinga!” Fue un chiste la semana después del Encuentro Nacional de Mujeres de Mar del plata. Hubo chistes toda la semana con el tema y justo cuando salió ese había saltado el caso de la chica que violaron, mataron y empalaron. El chiste era una parodia a la consigna de “mi cuerpo es mío” y no cayó bien por eso, pero encima al ver el quilombo, el editor de turno puso dibujo de la chica llorando...
–¿Pero ese chiste de Nani no estaba programado desde antes?
E. C.: –Estaba programado pero para la noche, pero el editor lo adelantó ante el quilombo. Y fue peor, le saltaron con un palo a ella porque pensaron que lo hacíamos para provocar. Pero no sé si viste que en el medio había un chiste que se burlaba del opinador de redes sociales. Lo que todos aprendimos es a no prendernos en una discusión, porque la gente se indigna y se va a seguir indignando.
Anti: –Es lógico que la gente se ofenda ante ciertos temas, pero si luego el mismo autor hace un chiste que le gusta, le comenta algo lindo o un “uy, qué bueno que está”.
M. SQ: –Si le gustó son todos elogios y si no sos lo peor que hay.
–En ese caso lo que se vio desde afuera fue una defensa corporativa a Catinga, pero a Nani no. De hecho ella se retira del grupo.
E. C.: –Ella sigue en el grupo, lo que pasó fue una situación personal de ella que no daba discutirla en público, pero que nos dijo que no podía soportar estar en medio de su tema y que gente del gremio saliera a insultarla. Al toque salió Carnes Tolendas casi en respuesta, acusándonos a todos de machistas, y yo le decía a Mariela (Acevedo) que no era así, que ella nos conoce y sabe que no somos eso. Además no somos un colectivo que va a bajar línea en algo. 
Anti: –También se discuten los límites del humor. Más allá de que a la gente no le haya gustado, a otros les gustó, muchos salieron a defenderlo.
L. G.: –Mismo dentro del grupo de Alegría a muchos no les gustó o no lo compartían, pero igual estamos todos de acuerdo con que se subiera.