viernes, 14 de abril de 2017

No Salgas con Robots

El rock psicotrópico de No Salgas con Robots

“Si hay que viajar, viajamos a donde sea”

Este clan de músicos de todos lados debutó con Audiorgía, un disco de buen audio donde se filtran influencias de Sumo, del folklore y de flash varios.


Mientras el ingeniero chino Zheng Jiajia anunció pomposamente su casamiento con Yinying, mujer robot creada por él mismo, No Salgas Con Robots sigue desafiando la geografía y confiando en una amistad cuyo eje es la música: suele decirse que tocar en una banda es como estar en pareja con tres, cuatro, cinco o más personas, y algo de eso hay. Mauricio Frontera, su cantante, acaba de llegar desde Chacabuco a la casa en La Boca de Diego Gutiérrez, baterista de este grupo con integrantes de Haedo, Morón y de donde sea, nunca impedidos del encuentro por la distancia. Frontera afirma: “Tenemos una historia súper real en kilómetros, en convivencia y en música. Capaz podés juntarte con cinco pibes que se toquen todo, pero la historia de vida que tenemos solo te la da el tiempo”.
La producción de Audiorgía, su más que digno primer disco, tardó tres años pero valió la pena. “Las bandas del interior tenemos un plus: siempre nos quedó todo lejos, pero si hay que viajar, viajamos a donde sea”, dice Frontera mientras llegan el tecladista y violero Pablo Torres, y el guitarrista Hernán Chazarreta, quien aporta cierta influencia folklórica a una banda que apuesta a la promiscuidad de los géneros musicales.
“De a poco fuimos encontrando nuestra onda, nos gusta bucear en diferentes estilos. Mauricio también toca tango, yo tengo formación clásica y también aparece un ritmo funk, algo industrial o punk”, dice Torres. “En un momento decíamos que hacíamos rock psicotrópico”, agrega, y sus compañeros nombran a Los Brujos, Divididos y The Doors como referencias, aunque Sumo parece ser la banda preferida de todos los No Salgas con Robots.
Dicen que viajando se fortalece el corazón, pero también puede ayudar a encontrar a la gente indicada en los lugares más inesperados. Cuenta Pablo Torres que a Patricio Ciavarella lo conocieron tocando en Pinamar y se hicieron amigos al instante. “Dio la casualidad de que él vivía en Haedo y nosotros estábamos parando en Morón”, ubican. Aunque Pato (hermano de Catriel, el ex baterista de Divididos y productor del disco) es guitarrista, la salida del bajista original lo llevó a sumarse y cambiarle el rumbo al grupo.
Y concluye Gutiérrez: “Con Catriel, que hizo de productor, drum doctor y nos llevó a grabar a Romaphonic, se nos abrieron muchas puertas: caímos a grabar el disco con un flete lleno de baterías. Teníamos buenos temas y un buen en vivo, pero por la falta de guita o de tiempo recién ahora pudimos concentrarnos en tener un buen audio”.

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