lunes, 24 de abril de 2017

"Paredón" - Natalia Paganini

Natalia Paganini y su obra Paredón

Interpelar a “fachos” y “progres”

Provocadora, tanto en forma como en contenido, es Paredón, obra escrita y dirigida por Natalia Paganini, y montada por la Compañía Teatral Autobombo. En forma, porque la pieza es un grotesco, un género que la autora misma reconoce “en desuso” y que, dice, genera un “desafío mayor” en los espectadores, poco acostumbrados a él. En contenido, porque el mensaje de la historia que se cuenta, de fuerte contenido social y crítica política, pone entre la espada y la pared (“en el paredón”) “tanto a los fachos como a los progres”, tal como explica la directora a Página/12.
Protagonizada por Andrea Cataldo, Sofía D´Afflitto, Fernando Garcia Cormick, Romina Malatesta, Mariana Paganini y Miguel Angel Vigna, la obra sucede en el último piso de una torre monumental en Puerto Madero. La dueña del departamento comienza a descubrir reiterados robos y, poseída por la paranoia, desconfiará de todos, desde su empleada doméstica (llamada por ella, obviamente, “mucama”) hasta su hija. En ese contexto, el lujoso pent house se convertirá en un panóptico, muerte mediante, del cual ya no habrá escapatoria.
“Cuando empecé a escribirla se veía venir un estallido social importante. Estaba muy arriba la paranoia por la inseguridad, al punto que la gente no quería salir de su casa, y yo tenía en claro que quería poner en juego una cuestión sociopolítica. Ese fue el punto de partida”, cuenta la autora, que revela que, cuando escribió la pieza, todavía no había ocurrido la muerte del fiscal Alberto Nisman, algo que luego se transformó en un guiño tragicómico.
También lo es el grotesco, como género y código, y por eso Paganini lo eligió para encuadrar su historia. “Los argentinos en general somos grotescos, pero fundamentalmente el código nos venía bien con lo que queríamos laburar, que tenía que ver con el tener que reírse para no llorar, porque no te queda otra. Es muy nuestro eso, y en la obra ha generado efectos sorprendentes” ¿Un ejemplo? “Los más fachos me han llegado a decir que es una obra muy linda, que se cagan de risa, muchos no se sienten interpelados. Los más progres evitan un poco la risa, porque lo que se ve es fuerte. Y en algunos momentos también tragan saliva, porque se dan cuenta de que alguna vez también han dicho alguna de las barbaridades que dicen los personajes”, afirma la autora sobre esta obra, de la que evidentemente nadie sale ileso.

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