A esta altura, los intérpretes de Prison Break han tenido más fugas que Steve McQueen, Clint Eastwood, Kurt Russell, Tim Robbins, Sylvester Stallone, Pelé y Osvaldo Ardiles juntos. La serie protagonizada por Wentworth Miller y Dominic Purcell estableció un mojón desde la pantalla chica para el subgénero de “escape carcelario”. Su primera temporada rozó la perfección (por personajes, incógnitas, ritmo y acción), la segunda implicó un gran clímax, le siguieron volantazos narrativos que desvirtuaron el esquema original, junto con una película para tevé completamente prescindible. Este relanzamiento, definido como una “especie de secuela”, se emitirá desde mañana a las 23 por FOX. Con sólo nueve episodios de una hora, será la temporada más corta de todas.
Es necesario un brevísimo repaso sobre el itinerario de Michael y Lincoln. El más joven quiso ayudar al segundo –culpado por un asesinato que no había cometido– a escapar de Fox River. Lo lograron. Luego entró en juego una poderosa asociación secreta, La Compañía, dispuesta a usar a los hermanos como marionetas para sus propósitos globales. El verdadero desmadre comenzó cuando Michael fue confinado en una penitenciaría panameña, tras varias idas y vueltas acabó con el hermano menor muerto, su mujer embarazada, y con Lincoln consiguiendo finalmente su libertad. 
“Intensa” es el término que más utilizaron los actores para referirse a esta nueva temporada, titulada adecuadamente “Resurrección”. Inicialmente, se había dicho que sería un interludio entre la cuarta temporada y el epílogo, donde Michael Scofield terminaba electrocutado. Luego se confirmó que sería una nueva historia que continuaría la trama. Eso sí, está la gran cuestión a resolver sobre cómo es que el alto voltaje no pudo con uno de sus protagonistas. “Salen a la luz pistas que apuntan a que Michael está vivo, entonces Sara y Lincoln volverán a formar equipo para preparar la mayor fuga de la serie”, había declarado la actriz Sarah Wayne Callies. ¿La pista en cuestión? Una foto que enseñará a Michael recluido en la cárcel de Ogygia en Yemén. Gran parte de los fugitivos originales (Sucre, T-Bag y C-Note) se sumarán en esta aventura. Aunque hay un personaje al que se extrañará: Alexander Mahone, el agente del FBI encargado de capturarlos, tan gris como seductor. Los realizadores dijeron no encontraron la forma de sacarle más jugo al mejor antagonista de la historia, interpretado por William Fichtner.  
“Esta versión de la serie es más experimentada pero con algo muy pesado. La primera temporada también lo era pero acá estamos lidiando con ISIS y el Estado islámico. En el medio de este contexto, estoy tratando de sacar a mi hermano de una prisión yemení, uno de los peores lugares de la tierra. Así que con todo esto, estamos jugando a otro nivel”, señaló Purcell”. “Son siete años y Michael ha andado por un camino muy oscuro”, completó Miller. De cómo un joven temperamental e inteligente acabó involucrado con el terrorismo en Medio Oriente, será uno de los retorcijones del verosímil que la propia serie se ha acostumbrado en forzar. Aunque lo fundamental es presenciar el déjà vu, esta vez con Lincoln ayudando a escapar a Michael. 
El éxito de Prison Break se explica por su renovación de un subgénero con reglas tan marcadas y disfrutables. Además del gran objetivo a lograr, hubo grandes carceleros, traiciones y un frenesí indomable. Esto último fue justamente lo que faltó durante el cierre en la última temporada. Su creador parece haber tomado nota del desliz. “No hay tiempo para porquerías. La tevé ha cambiado mucho desde nuestro inicio, ahora la audiencia es mucho más receptiva a los cambios, sean temporadas limitadas o un gran evento”, planteó Paul Scheuring. Para esta ocasión delineó una ruta de solo nueve episodios para lograr un timing sin tropiezos. El resto ya se conoce: fraternidad y testosterona al estilo Rápido y furioso, pero sin autos último modelo; con tatuajes y origamis a la sombra y, claro está, un gran escape.