Obras inéditas, seminarios y conferencias conforman la programación de la segunda edición de la Bienal de la Performance. Se podrán ver 55 proyectos de más de 100 artistas, tanto nacionales como internacionales, a partir de hoy y hasta el 7 de junio, en museos, galerías y otros espacios de las ciudades de Buenos Aires y San Juan.
La práctica estética en cuestión tuvo especial popularidad en las décadas del ‘60 y ‘70, y se potenció nuevamente en los ‘90, tanto en la Argentina como en el mundo. La actriz, directora y coreógrafa Maricel Alvarez es la curadora del programa internacional y sostiene que actualmente existe “un renovado interés” por la performance. “Siguen surgiendo cantidad de artistas que producen obra muy compleja e interesante. Es una época fascinante, sin dejar de pensarla en términos de historicidad, a partir de artistas y obras icónicos”, sostuvo, en diálogo con PáginaI12. 
Y agregó: “Hay mayor recepción y legitimación. Y se borran más y más los límites, empieza a ser difícil la clasificación. Se desechan etiquetas y rótulos. Por eso, la performance es una práctica muy afín a los tiempos que corren, permeable al signo de los tiempos”. La directora de la Bienal es Graciela Casabé y la curadora del área académica, Susana Tambutti. 
Para la primera semana, se anuncia una instalación de William Kentridge, “uno de los artistas sudafricanos más relevantes, aclamado por sus dibujos, collages, grabados, películas animadas, producciones teatrales y de ópera”, según lee en la página de la Bienal. Sus trabajos exploran temas vinculados a sus experiencias y cuestiones políticas. En tanto, la primera performance, que podrá verse  hoy, llega desde Francia y es de Yann Marussich, “personaje único de la danza contemporánea”. Blue remix es un viaje íntimo a través del cuerpo.
El Grupo Etcétera, colectivo multidisciplinario argentino, presentará, tanto hoy como el 21, Por el fin del infierno, campaña para pedirle al Papa Francisco la abolición del infierno. Antihomenaje Dadá (101 años del Cabaret Voltaire), de Emilio García Wehbi y Ricardo Ibarlucía, “pretende reapropiarse del legado explosivo del dadaísmo, contra su reducción a un simple capítulo de la historia de las vanguardias del siglo XX”. Geumhyung Jeong llegará desde Corea del Sur con una performance en la que trabaja especialmente la relación entre cuerpo humano y objetos. El martes, Albertina Carri presentará Animales puros, trabajo sobre cine y pornografía.
La primera semana se completa con obras de Gastón Pérsico, Carlos Huffman, Julián Galay, Laura Códega, Graciela Hasper, Paula Massarutti, Amalia Ulman, Magy Ganiko (Argentina) y Dudu Quintanilha (Brasil). Además, la Bienal ofrece una plataforma académica, coproducción entre la Universidad Nacional de las Artes y la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), que comprende seminarios, workshops y conferencias. Para las actividades se requiere inscripción previa a través de www.bienalbp.org.
“La performance incluye a creadores de música, danza, literatura, artes escénicas y visuales, e incluso a académicos. Su espíritu no perdió aquello por lo que surgió. Seguimos construyendo algo que se viene desarrollando a lo largo de la historia, desde el mítico Cabaret Voltaire, que tiene que ver con hacerle honor a la heterogeneidad”, explicó Alvarez. “La performance puede abordar lo social o algo del orden de lo íntimo, pero ninguna de las propuestas debe ser desmerecida en términos políticos”, opinó.
Entre la enorme cantidad de trabajos, algunos imprescindibles son los ya mencionados de Kentridge y Jeong, del español Santiago Sierra (sobre el conflicto en Siria), el alemán Julian Rosefeldt (la película Manifiesto, con Cate Blanchett) y el danés Cristian Falsnaes (la charla “Sin ustedes no habría obra”). Otras figuras que participarán son el colombiano José Alejandro Restrepo y el congoleño Olivie de Sagazan, que brindarán conferencias. En cuanto a las performances locales, se distinguen el Antihomenaje Dadá, las obras de Carri, el Grupo Etcétera y Liliana Porter.
La Bienal, de carácter privado e independiente, se realiza en asociación con distintas instituciones culturales y educativas. No hay sede única, sino que se desarrolla en distintos museos, espacios culturales y galerías de la ciudad de Buenos Aires y San Juan. También en el espacio público. En el desarrollo de la propuesta están involucradas arteBA, Colección Fortabat, la Fundación Proa, el Malba, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, el Parque de la Memoria, el Departamento de Arte de la Universidad Torquato di Tella, el Centro Cultural Recoleta, el C. C. San Martín, el Paco Urondo, Caras y Caretas, entre muchas otras instituciones.