lunes, 8 de mayo de 2017

Dani Perez

El rosarino Dani Perez, líder de Los Sucesores de la Bestia, presenta en Buenos Aires su debut solista.

El día después de la Bestia

Chicas en minishorts, Marvin Gaye, autos rápidos, fantasmas rosas, Baba O’Riley, rankings pagos, pies fríos, Sonic Youth, Donald Fagen, Pac-Man, Madonna y la Mona: bajo el aura del funk rock todo cabe en el universo lírico y musical de Los Sucesores de la Bestia, la banda rosarina que a lo largo de seis discos y veinte años de carrera viene desplegando un imaginario tan barrial como provocador y delirante. Un combo infalible, producto en buena parte de la inagotable búsqueda creativa de su líder Dani Perez, el cantante y compositor rosarino que en los próximos días estará presentándose en Buenos Aires junto a su banda Los Ultimátums (que no son otros que Los Sucesores de la Bestia, rebautizados para este proyecto) para interpretar los temas de su primer trabajo solista, La sombra del primero, un cancionero que hace foco en su lado más calmo e intimista.
   “Es un disco que hace rato tenía ganas de hacer”, cuenta Dani. “De hecho son canciones que compuse hace bastante tiempo: muchas de ellas son de la época del disco de Promesas, mentiras y café (2006), de Los Sucesores. Lo grabé en enero y febrero de 2015 en una época en que estaba sin trabajo y sin poder irme de vacaciones, así que tiene como una mirada de alegría triste, una cosa de verano a las siete de la tarde en esa mezcla de sentirse bien y melancólico a la vez”. Editado en conjunto con un libro de poemas titulado Hablar sin saber –que incluye prólogos de Pablo Krantz, Reynaldo Sietecase y Coki Debernardi, entre otros– La sombra del primero es un trabajo introspectivo, una colección de tardes en casa y madrugadas de insomnio con aires de bossa (“Nadie más se muere en esta playa”, “El rencor tiene fecha de vto.”) y melodías instantáneas con arreglos precisos y sutiles (“Siempre Libre”, “Tené cuidado, yo podría destruir tu corazón”).
   Todo un refinamiento alejado del desenfado con que Los Sucesores de la Bestia suelen cargarse al funk, el pop y el rock desde su música y sus letras, con canciones que pueden llevarlos a meterse con reversiones personales de Prince, Beck o Technotronic hasta citar a Sonic Youth y la Mona Jiménez en una misma línea: “La música pop tiene una cuestión canibal de referencias que siempre me gustó”, confiesa Perez, y agrega: “Me cuesta mucho esa cosa de homenaje solemne a los grandes músicos. Todo el que hizo algo grande en la historia del rock fue porque hizo lo que le venía en ganas sin esperar la confirmación de otros, y creo que la ironía en nuestras letras pasa por ahí. Con el disco solista, intentar repetir la mirada clásica sobre el amor no tenía sentido, ya hay tipos que lo hicieron demasiado bien, así que preferí decir algo propio aunque sea en una escala mucho más pequeña, y en la banda con el funk y el rock nos pasa lo mismo: nuestra lectura de eso, sea buena, mala, masiva o de culto, es la nuestra”.
   Tras veinte años de carrera con Los Sucesores –a los que suma sus trabajos como productor y conductor de radio– Dani es uno de los referentes de la escena musical de una ciudad que tuvo su apogeo en los ochenta pero luego se apagó: “No sé qué pasó en Rosario, pero en un momento tuvimos un puente con el país que se cortó”, afirma. “Desde mediados de los ochenta hubo una serie de artistas y bandas como Graffiti o Gonzalo Aloras con Mortadela Rancia que acá andaban muy bien, vendían discos, llenaban lugares... Parecía que iban a ser algo fuerte a nivel comercial, pero después de la hiperinflación se fue todo para atrás y en los noventa ya fue todo más desolador. Había una escena grande pero sin contacto con el resto del país, bandas como los Shocklenders, los Coelacanto, Degradé o nosotros, que continuamos esa estirpe de música rosarina. También ya había comenzado toda la movida del sello Planeta X con el post-rock y el ruidismo, algo de mucha calidad pero que nunca trascendíó más allá de ciertos círculos. Creo que tiene que ver con que la ciudad tiene un complejo de inferioridad muy grande con respecto a Buenos Aires: somos el patio trasero, nos queda cerca, entonces es más fácil subirse al auto o al bondi y salir para allá en lugar de generar industria acá. Podés ver el contraste con Córdoba, que está más lejos de Capital. Ahí se da algo diferente con una escena grosa de bandas, sellos, periodistas, público y lugares copados para tocar”.
   Con ánimos de sacudir ese contexto Perez creó hace seis años Audio Buró, un sello virtual que editó no sólo los trabajos de su banda sino también los de otros artistas de su ciudad como Ruben Busi, El Regreso del Coelacanto o Lemon Pié: “Audio Buró fue una decantación de lo que se producía en mi estudio y una manera de juntar recursos entre bandas para conseguir algo colectivamente. Hay muchos sellos hoy en día en Rosario haciendo cosas: Rompe, Fluorescente Discos, Polvo Bureau, Discos del Saladillo, gente con proyectos muy buenos que se junta ya sea por afinidad estética o simple amistad. En una época de mucho encierro, donde la gente sale de las redes o de Netflix sólo para ir a un show grande o participar de algo que sienta como una gran experiencia, el underground, con sus pocos recursos, tiene todas las de perder. Entonces está bueno reflexionar pero también ser pragmático y hacer lo necesario para atravesar esta historia”.
   Compositor infatigable (“No sabe hacer otra cosa, nunca lo vi sin hacer música, te mira en Do mayor el Dani”, escribe Coki en su prólogo), lo próximo de Dani Perez llegará este año nuevamente de la mano de Los Sucesores: “Va a ser una mezcla de  disco solista y el pulso más rockero de la banda, pero con influencias que van más para el lado de Big Star, Wilco o Nick Cave”, afirma el cantante acerca del nuevo trabajo, que llevará como título 4:59 AM Club. Este cambio en su sonido implica una metamorfosis importante para una agrupación que, más allá de su variedad, se sostuvo desde sus comienzos con el funk como hilo conductor: “Es un giro grande para nosotros, pero tiene que ver con no aburrirse de uno mismo”, asegura Dani. Y concluye: “Creo que el contexto camaleónico es un detalle, cuando no estoy cómodo con algo siento que me estoy engañando y ese es el momento de patear el tablero y empezar otra cosa. Uno de los halagos más fuertes que me hicieron con el disco solista fue ‘suena muy Dani Perez’, y para mí fue genial. Fue sentir que, más allá de las diferentes formas, sigo hablando en mi idioma”.

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