Santaolalla como un gurú, a la cabeza de una enorme mesa, y unos veinte periodistas rodeándolo. Detrás suyo una pantalla, y al costado la laptop que reproducirá sus músicas con fin de escucha colectiva. Es la manera que el ex Arco Iris eligió para contar acerca de su nuevo disco, Raconto, cuya grabación tuvo tres espacios: el Centro Cultural Kirchner, el Teatro Colón y un registro en el programa de TV Encuentro en la cúpula. “Es raconto con una sola ´c´, una especie de rioplatensismo de la palabra, así como groso ¿no?, porque grosso con dos ´s´ quiere decir gordo. El disco se llama Raconto, entonces, porque es una revisión de lo que hice en mi carrera”, introduce el polifuncional Santaolalla, en modo músico. Ya había pasado el video de “Paraíso Sideral”, temazo de Agitor Lucens V (Arco Iris, 1975) y, tras sus palabras, empezaba la escucha de un poco más de la mitad de las canciones que pueblan su nueva criatura. Las primeras dos son “Abre tu mente” y “Camino”, ambas pertenecientes al período de Arco Iris que le interesó revisar: el origen. 
A la primera la sobrevuela una atmósfera que tiende una elipsis entre la versión original y la nueva, como si tal elipsis no fuera necesaria. Dicho de otra forma, pese a la aparición de instrumentos que en su momento no estaban, y el aporte de músicos que no son ni Ara Toklatián, ni Guillermo Bordarampé, ni Horacio Gianello, la estructura y la intención de la canción permanecen intactas. Una intencionalidad estética que, pese a ciertas licencias, se repite no solo en la bucólica “Camino”, sino en casi todas las piezas del disco. “He tratado de respetar no solo la canción como fue compuesta, sino también los arreglos”, comentó el también productor, antes de ese primer tándem que lo lleva hacia fines de los sesenta. “De vez en cuando me doy vuelta, y me doy cuenta que hay un camino recorrido bastante grande... hay momentos en la vida en que uno tiene la necesidad de ir hacia ahí. Eso fue lo que pasó: reencontrarme con esas canciones ha sido algo maravilloso, porque las he redescubierto. He encontrado en ellas una atemporalidad, algo que siempre me ha gustado en el arte”, fue otra de las reflexiones del creador de Bajo Fondo quien, en ese tren, tiene la intención de volver sobre Agitor Lucens V, para presentarlo en el CCK. “Esto sería parte del raconto, también”, sostuvo, antes de ir al segundo tándem: “Quién es la chica”, lado B de la primera hora de Arco Iris y “Quiero llegar”, el tema que abre el Album Rosa, primero de la banda.
“En “Quiero llegar” aparece la búsqueda de una identidad. Van a escuchar que por unos momentos tiene partes de zamba, y por otros, unas cosas piazzolleras”, comentó este orfebre todoterreno de la música, acerca del segundo de los temas del par, que termina con un solo rabioso de guitarra. El primero (“Quién es la chica”), además de una maravillosa, bella y abismal intervención del violín de Casalla, muestra la voz de Santaolalla en estado puro, como si cuarenta y siete años no hubiesen sido nada, y todo a la vez. “Espero que, así como para mí fue un redescubrir las canciones, para cierta gente sea un descubrirlas”, sostuvo el músico, en otra de sus intervenciones habladas. El agradable par que sobreviene lo integran la lisérgica “Canción de cuna para un niño astronauta”, también del primer disco, y “A solas”, más rockera y publicada en G.A.S, su segundo disco solista.   
Ambas suenan impecables bajo la égida sonora de la banda con que encarará la gira Desandando el camino, cuya parada en Buenos Aires será el sábado 10 de junio en el Teatro Coliseo: Javier Casalla, Barbarita Palacios, Nico Rainone, Andrés Beeuwsaert y Pablo González. “La primera fecha que nos salió fue el Colón y eso nos generó una mezcla de alegría y entusiasmo con un pánico que supimos superar”, dijo entre risas, para luego volver sobre la canciones en cuestión. “Siempre me interesó lo intergaláctico y planetario. Por eso digo que la canción de cuna para un niño astronauta es un tema futurista. Es la idea de un niño vagando en el espacio como un ser que está yendo de un mundo a otro para empezar en un nuevo lugar”, explicó Santaolalla, que también pensó en los niños cuando le dio por componer la músicas para el videogame The last of us. “‘A solas’ –continúa– habla de la soledad existencial. De esa cosa que nos ocurre al nacer, cuando nos separamos de la totalidad, y entramos en la dualidad que te produce un vacío al nacer, una angustia que nos acompaña durante toda la vida. Otra cosa que quiero aclarar es que la canción no dice `yo y mis bolas`, sino `yo y mis rolas`, como dicen los mexicanos a las canciones”, aclara, ante la sorpresa de Pipo Lernoud, por caso. “Siempre creí que era ‘yo y mis bolas’”, se mandó el periodista, en uno de los momentos más graciosos de la escucha colectiva. A tal tándem devino otro relacionado con la arista folk del músico. “Hasta el día en que vuelvas” –una gema acústica– y una de las piezas más bellas que haya compuesto durante la época de Arco Iris: la zamba “Detrás”, cuya letra refiere, según su autor, al amor que hay detrás de la gente que uno quiere. Le siguen “Todo vale”, también de G.A.S., y el cierre con un remanso de aquel mismo disco llamado “Vecinos”, que dedicó a su hija Ana. El resto de los temas que completan el disco (“Inti Raymi”, “Vasudeva”, “Sudamérica” y “El cardón”, entre otros) seguramente sonarán en la gira que arranca el 7 de junio en el Teatro Solís de Montevideo y, tras el aterrizaje en el Coliseo porteño, vuela hacia Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Tucumán y Jujuy.