martes, 16 de mayo de 2017

"Invencible" - Torben Betts

Invencible, del británico Torben Betts

Diferencias de clase

El director Daniel Veronese y los intérpretes Valeria Lois y Carlos Portaluppi hablan acerca de los valores que manejan los personajes de la obra, de distinta extracción social.


Invencible, obra del dramaturgo y guionista británico Torben Betts desarrolla el vínculo que establecen dos parejas pertenecientes a estratos socioculturales diferentes, en una vecindad suburbana. Con el objeto de hacer contacto con lo que considera “gente real”,  una pareja de buen  nivel cultural y económico, recién llegada de la gran ciudad, decide romper el hielo con el nuevo entorno, invitando a su casa a un matrimonio vecino. Signado por una incómoda seguidilla de entredichos, aquel primer encuentro da paso a una serie de situaciones –en parte causadas por un gato de nombre Invencible– que terminan poniendo en crisis a los cuatro involucrados. La obra, que ya fue montada en España por Daniel Veronese con un elenco encabezado por Maribel Verdú, acaba de subir a escena en el Multiteatro (Corrientes 1283) con la actuación de Valeria Lois y Héctor Díaz –la pareja convocante– y Guillermina Valdés y Carlos Portaluppi, en el rol de los visitantes.    
La obra fue escrita por Betts, luego de que él y su esposa, en plena crisis económica, abandonaran Londres para establecerse en un pueblo. Según él mismo describió poco antes del estreno londinense de la pieza, “en aquel momento también nosotros fuimos víctimas de un shock cultural: la calle estaba llena de lo que se llama ‘clase trabajadora’, mientras que nosotros éramos una familia de clase media y a veces daba la sensación de que procedíamos de especies diferentes”. En una entrevista con PáginaI12, Veronese, Lois y Portaluppi hablan acerca de los personajes que se entrecruzan en la versión que hizo el propio director de la obra original.
–¿La obra habla sobre diferencias de clase o sencillamente sobre un encuentro con “el otro”? 
Daniel Veronese: –No la veo como una obra sobre el problema de una clase que no logra insertarse en un medio social diferente sino de dos parejas que no terminan de integrarse, porque manejan valores que no son los mismos.
Valeria Lois: –La llegada de los otros en cada uno, consigue que salten los fusibles de todos. Aunque ninguno tiene la intención de hacerle un mal al otro, todos quedan modificados. Pero la obra va más allá de la comparación entre “los complejos” y los “simples”.
D. V.: –Uno podría comprenderlos a los cuatro. Por otra parte, esta comedia no tiene la intención de decir quién es mejor, cultural o económicamente hablando. Es más, me gustaría que el público sintiera empatía por las dos parejas.
–¿Cómo son los dos hombres?
V. L.: –El personaje de Héctor Díaz es tal vez el más genuino de todos, es el que intenta que las cosas no vayan más allá de lo que debieran.
Carlos Portaluppi: –Y mi personaje es un hombre básico en su pensamiento y en su accionar. Si fuera por él hablaría todo el tiempo de fútbol. Aunque le gusta pintar por el placer de expresarse, para tener una forma de escape. El problema es que la esposa de la otra pareja (el rol de Lois) es una artista profesional y no puede dejar de decir que lo que él hace no es bueno.
V. L.: –Es que ella es una víctima de su imposibilidad de callar lo que piensa. Además de no tener filtro, baja línea todo el tiempo: es como si evangelizara a los demás sobre los peligros del consumismo, las corporaciones y el capitalismo. Sobre cómo vivir, cómo alimentarse bien, cómo criar a sus hijos.
–La situación va in crescendo hasta la aparición de un gran malentendido de cual mejor no revelar los detalles… 
D. V.: –Es que los pensamientos están llevados a los extremos. La obra es salvaje y a la vez, divertida. Y es esta radicalización la que permite los matices de la confrontación. Y aunque no se abusa de un discurso para hacer reír, esta misma exageración humorística va deviniendo en tragedia. Es una obra inteligente que, además, tiene momentos de angustia, dolor y mucho humor. Y un final duro.
–Llama la atención que entre los personajes se da una discusión muy actual entre la educación pública y la privada…
C. P.: –Fue idea de Héctor (Díaz) reemplazar una discusión política que no hubiese tenido sentido trasladar a nuestra realidad, para en cambio pasar a hablar de este tema que ahora se ha vuelto tan actual.
V. L.: –Mi personaje piensa que la educación privada es un engaño institucionalizado. Igual, termina aceptando cambios en su vida que, por su manera de pensar podría haber rechazado. Creo que, finalmente, es una hippie con Osde (risas).

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