“Hoy en día la fotografía está rodeándonos de modo permanente”, asegura Oliviero Toscani. El fotógrafo, célebre por sus campañas para la marca de ropa Benetton, lo expresa con un vozarrón tajante y apasionado que tiene parangón con su estilo shocking. Palabras que, por otra parte, resuenan en múltiples sentidos en el contexto actual. Porque la “cultura selfie” sigue en expansión espoleada por plataformas como Instagram que cada día cuenta con sesenta millones de nuevos posteos. Ahí están dándole la razón, las múltiples muestras porteñas dedicadas al octavo arte; el uso –y abuso– de una simple imagen para amplificar un mensaje en redes y medios tradicionales. En medio de ese barullo de clicks, aparece un reality de competencia artística donde Toscani oficia de jurado. Se llama Master of Photography y se transmite por Film & Arts los martes a las 21 hs.
El envío sigue a rajatabla la estructura de otros shows de talentos como Project Runway, RuPaul’s Drag Race o Master Chef. En este caso hay doce aspirantes que durante ocho capítulos deberán demostrar su destreza, capacidad de aprendizaje y “buen ojo” en distintos desafíos. ¿Algunos de ellos? Fotografiar a una celebridad (el tarantinesco Michael Madsen ofició de modelo); captar el espíritu de la noche de Berlín; hacer fotos de su hogar o del cuerpo humano. La presentadora es la actriz Isabella Rosellini y en cada episodio los aspirantes cuentan con consejos de expertos. El trío de jueces lo completan la alemana Rut Blees Luxemburg (artista urbana reconocida por sus instantáneas nocturnas en formato panorámico) y el británico Simon Frederick (especializado en retratos a famosos). “Son grandes sujetos. Muy profesionales y además los tres somos muy diferentes, no necesariamente en las opiniones, pero se notaba que todo estaba muy bien balanceado”, asegura Toscani. Ahí una sutil diferencia con otros programas del tipo. El jurado no parece dividido por roles de buenos, sensibles y malvados. Otro es su timing (menos perverso) y el tono particular que proveen los escenarios europeos con su centro de operaciones en Roma. “Yo sólo me dediqué a juzgar, nunca les dije lo que tenían que hacer porque no se trata de un workshop, es un talent show, no doy consejos como en un taller, solo opino”, reprende vía telefónica, y por si hiciera falta, Toscani.
El milanés es un profeta de la imagen revelada y un experto en la  controversia vehiculizada desde la publicidad. Además de las campañas para Benetton, con la acción para No-lita apuntó contra la anorexia utilizando a una modelo que padecía esa enfermedad y con la de la compañía Rare fue objeto de críticas por mostrar a parejas gays en poses sexuales en medio de su cotidianeidad. Toscani también es categórico con frases de alto voltaje al punto de haber acusado a sus colegas actuales de no estar al verdadero nivel que les demanda su labor. Bastan dos ejemplos: “la fotografía debe tener una función social, tiene que mostrar la condición humana extrema: el resto es masturbación estética” o “la imagen es más real que la propia realidad”. Con esa misma determinación, Toscani discute sobre el trabajo de los participantes de esta producción. “Muchos venían del mundo de la moda, muy marcados por las tendencias que son fáciles de seguir y de copiar, da un poco de fastidio cuando el hacer está guiado por eso, cuando todo parece ser lo justo para aplicar. El corazón y el cerebro, en realidad, te deben dictar lo que hacer, ahí aparece la sinceridad del artista, es la inocencia del verdadero artista lo que vale”, asevera.   
–Usted tiene fama de polémico y de sorprender. En ese sentido, ¿hubo algún portfolio o trabajo de algún participante que le haya llamado verdaderamente la atención?
–Todo el tiempo uno debe estar abierto a dejarse impresionar. Me generó curiosidad el nivel y la calidad de sus trabajos aunque muchos pudieran no sorprenderme.  
–Usted dijo que su objetivo en esta competencia era encontrar un verdadero artista. ¿Lo encontró? ¿Qué significa esa palabra para usted?
–La fotografía es un arte moderno y no se trata solo de sacar fotos. Es dar tu visión de la realidad y en ese sentido la fotografía sigue siendo importante. Todos pueden ser fotógrafos, claro, pero encontrar tu voz: ahí está la clave. No es la técnica que uno puede tener ni el goce en la imagen. Hay un tipo de fotografía dominante y la gente más joven es muy susceptible de seguirla, en la mayoría de los casos no se percibe temperamento. 
–¿Podría decirse que este es un programa de tevé “anti filtros Instagram”?
–Todo eso está ok para el que lo usa, pero la verdadera fotografía es otra cosa. La fotografía sigue siendo fundamental porque abarca todos los campos de expresión. Cuando es firme y tiene fuerza es poderosa y tiene cosas para enseñar.
–En uno de los episodios usted apunta especialmente contra lo banal del trabajo de un participante…
–Es que lo era. Realmente presentaba algo muy banal.
–¿La banalidad está más extendida a nivel cultural? ¿Son responsables los medios en ese sentido?
–Hay un montón de banalidad. Para mí la banalidad es pura basura. Se sigue un patrón sin real interés o interés por observar algo. Es captar algo por estar a tono con el “signo del fashion”, el “signo de los tiempos”, y la mayoría de los trabajos que hay en la fotografía son así…muy banales. Lo mismo sucede con la forma de vestirse, o tantos otros patrones, todos iguales: es un estado muy confortable de ser.    
–Usted fue parte de un programa de TV llamado Camera Oscura donde lanzaba grandes dardos al medio desde el mismo medio. En el presente, la TV tal como se la conocía está en crisis por las redes sociales. ¿Cree que las redes sociales mataron a las estrellas de tevé?
–Las redes sociales en sí no alientan la inteligencia. Diría lo contrario, que las redes sociales matan la imaginación, banalizan y estandarizan todo, utilizan un lenguaje aburrido. 
–Pero usted no está en contra de la digitalización en sí…
–Claro que no. Las redes sociales no tienen nada que ver con la fotografía digital que es una tecnología con la que puedes crear cosas fantásticas. 
–¿No es paradójico que el último gran fenómeno de la fotografía provenga de alguien que está muerto y que no reveló sus fotos en vida? ¿Qué opina del trabajo de Vivian Maier?
–¿La niñera? Bueno, es un poco aburrida para mí pero claro, está su gran historia. El documental es atractivo, la veo más asociada a esa historia que relacionada con la fotografía en sí. 
–En el pasado usted dijo que “no existen imágenes shockeantes, lo shockeante es la realidad”. ¿Mantiene esa creencia?
–Hoy en día la fotografía está rodeándonos de modo permanente. La fotografía le da una capa histórica a la realidad y por eso creemos en ella. También está lo que hacemos y lo que consumimos sea por la fotografía o por los medios de comunicación. Vemos eso y creemos en la realidad. Es una sumatoria de realidades. 
–Según el documentalista francés Raymond Depardon, la fotografía es “la biografía de un instante”. ¿Qué es para usted?  
–La fotografía es captar la experiencia humana extrema y la vida en toda su extensión. Claro que puede tener muchas variantes pero para eso está la cámara.