Una de las promesas de campaña de Mauricio Macri fue bajar la conflictividad y tensiones, pero desde que es presidente no hizo más que exacerbar la llamada “grieta”. ¿Cómo está viviendo este presente político? 
–Me parece que muchas personas, entre las que me incluyo, quisiéramos que cambie porque es agotador estar peleando los unos con los otros. Justamente por una cuestión de marketing, alguien le debe haber dicho al gobierno que su punto fuerte para las próximas elecciones es atacar al gobierno saliente. Por una parte decís que querés que nos amiguemos todos, pero por otro lado le hacés caso al asesor de marketing que te dice que hay que pelear con el otro para construirte. Hay algo ahí que no funciona. Uno no tiene que tener miedo a discutir con argumentos con el otro. No me gustan las agresiones anteriores y no me gustan estas agresiones. No me gusta ese tipo de convivencia. Tenemos que tomar conciencia de que hay mucha gente que no piensa como uno. A veces como nos rodeamos de nuestra familia y nuestros amigos, que en general andan por la misma zona con ciertas diferencias, pensás que ante un hecho determinado todo el mundo va a salir a decir “qué barbaridad” y no. Por eso ganó Trump en Estados Unidos. El año pasado estuve con un montón de gente colombiana en España, cuando fue la votación por el “sí” o por el “no” al acuerdo de paz. Estaba justo en Londres cuando fue la votación del Brexit y después me tocó ir a Estados Unidos la semana siguiente del triunfo de Trump. En los tres casos, las personas que yo conocía creían que las elecciones iban a ser exactamente opuestas a lo que resultaron: que ganaba el “sí” en Colombia, que no había ninguna posibilidad de que el Brexit saliera a favor y lo mismo para el caso de Estados Unidos. Lo que uno tiene que aprender es que hay un montón de gente que no piensa como uno y que son un montón, no son tan pocos.