domingo, 9 de julio de 2017

LITERATURA UNIVERSAL 1

LITERATURA UNIVERSAL 1

- "Fun Home. Una familia tragicómica" - Alison Bechdel


Fun Home. Una familia tragicómica (Fun Home: A Family Tragicomic en inglés) es una historieta creada por Alison Bechdel en el año 2006. La obra, de carácter autobiográfico, se centra en la figura del padre de Bechdel, un director de una funeraria que no es capaz de enfrentarse a su homosexualidad. También se narra como la autora descubre que es lesbiana, aunque a diferencia de su padre, Alison lo acepta con naturalidad. En la obra también se refleja la historia de Estados Unidos en la década de 1970, con alusiones al escándalo Watergate o a los disturbios de Stonewall.

Fun Home fue la primera historieta finalista del Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro. Además, recibió el premio Eisner como mejor trabajo basado en hechos reales, el Stonewall Book Award, el Premio Literario Lambda, el Publishing Triangle-Judy Grahn Nonfiction Award y un GLAAD Media Awards. La revista Time incluyó a la historieta en el primer puesto de su ranking de los diez mejores libros del año 2006.

En el año 2013 se estrenó el musical Fun Home, con guión y letras de Lisa Kron y música compuesta por Jeanine Tesori; en el año 2015 ganó el premio Tony al mejor musical.
La historieta narra la historia de la relación de la autora con su padre, un profesor de inglés y director de la funeraria familiar, que fallece cuatro meses después de que Alison le revelara que era lesbiana. La historieta no sigue una línea temporal, sino que se alternan fragmentos de la infancia, adolescencia y juventud de Alison sin seguir un orden establecido.

“Pero era un círculo vicioso. Cuanta más satisfacción encontrábamos en nuestros propios talentos, más aislados crecíamos”

La historietista estadounidense Alison Bechdel comenzó su carrera a principios de los años ochenta publicando su tira cómica Dykes to watch out for (Unas bollos de cuidado) en el periódico WomaNews, confeccionando una colección de historias y relatos de la escena contracultural de la época que serían recopiladas a partir de 1986 por la editorial Firebrand Books. Estos primeros pasos de Alison Bechdel en el mundo de la viñeta ya dejaban entrever algunas de sus señas de identidad, con una propuesta que iría madurando con el tiempo, dotándola de cierto halo autobiográfico y una importante carga política centrada en las problemáticas sociales de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Esta tira cómica tendría muy buena acogida, especialmente, en Estados Unidos y el Reino Unido, permitiendo a Alison Bechdel dedicarse a tiempo completo al cómic. Hasta mediados de la década pasada, Dykes to watch out for se seguiría publicando ininterrumpidamente y de forma regular siendo la obra más reconocida de su autora a la que también se le podría seguir la pista, entre 1988 y 1990, en la revista The Advocate a cargo de la tira cómica Servants to the Cause en la que trataría temáticas ya habituales y familiares de su bibliografía. No sería hasta entrados los años noventa cuando la autora comenzaría a compatibilizar este trabajo en publicaciones periodísticas con el más ambicioso desarrollo de su primera novela gráfica, inevitablemente autobiográfica, Fun Home. Una familia tragicómica, en la que nos narraría con una prosa deliciosamente ácida y una sensibilidad casi, metaliteraria su problemática y extravagante relación con su propio padre.

De forma colateral Fun Home. Una familia tragicómica es un áspero y humorístico retrato familiar protagonizado por Alison Bechdel y una vez editado por Houghton Mifflin en 2006 se convertiría inmediatamente en una de las obras preferidas de la crítica especializada, logrando ser finalista del Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro en Estados Unidos, siendo reconocida como uno de los mejores 100 libros del año por New York Times y conquistando alabanzas de publicaciones de proyección internacional como Time, Entertainment Weekly, People, USA Today o Los Angeles Times. El trabajo de Alison Bechdel sería comparado con la pluma de autores como Vladimir Nabokov, Marcel Proust o Tobias Wolff, eludiendo las referencias ligadas propiamente al mundo de la viñeta, seguramente no con malicia sino porque las influencias en Fun Home eran claramente literarias, más allá de un apartado gráfico en el que se puede palpar la sombra de Charles Addams (incluso con algún guiño directo dentro de la misma historia). El tono tragicómico del relato, con un agudo humor negro en muchos de sus pasajes, no resulta simplemente una etiqueta gratuita en su subtítulo porque define totalmente el espíritu de una historia compleja en su psicología, intensa en su visión y arriesgada en lo que cuenta y la manera de contarlo, haciendo del elemento biográfico un abierto y sincero acto de constricción intertextual capaz de conectarse con toda naturalidad al lector.

De esta manera, en Fun Home. Una familia tragicómica encontramos una nada idílica y convencional relación paternofilial. La base de la narración son las vivencias y recuerdos de la autora desde su más tierna infancia hasta su adolescencia y juventud al lado de su obsesivo padre, Bruce Bechdel, profesor de lengua inglesa, lector empedernido, coleccionista de antigüedades, restaurador de temperamento maniático y director de la funeraria familiar situada en la misma casa en la crecería Alison Bechdel y el grueso de su familia. Esta es una historia con un poderoso elemento de catarsis, en parte una manera de afrontar la misma muerte del padre de Alison Bechdel, producida sólo unos meses después de declararse la autora homosexual y después de descubrir el paralelo secreto sobre la identidad sexual de su padre que este había intentado esconder durante toda su vida. Las posibilidades del relato son complejas, sobre todo por no atarse estrictamente una línea temporal clara; no hay ningún tipo de linealidad en el relato, simplemente se muestra como una reflexión en la que fluyen pensamientos y sentimientos por un igual, logrando construir una narración por capas en la que cada capítulo aporta diferentes matices y lecturas a la obra. Sólo la provervial habilidad de Alison Bechdel evita perdernos en una maraña de emociones enquistadas y gratuitas por lo claro y diáfano de sus planteamientos, tan certeros que la identificación está garantizada.
No hay atajos posibles o buscados en Fun Home. Una familia tragicómica, no hay simpleza en su manera de abordar su anunciada tragicomedia, son los protagonistas de la misma los que recargan la atmósfera del relato y su personalidad, fría pero humana y verosímilmente cercana, la que acaba condicionando la narrativa de la obra. En este sentido, Alison Bechdel se sirve de toda una generosa interconexión de recursos, plasmados en la obra con todo tipo de representaciones o imitaciones gráficas, incluso fotográficas o cartográficas, y transcripciones y reproducciones de textos de carácter epistolar, legal o personal, anotaciones a pie de página, citas literarias, enciclopédicas o incluso procedentes de los diarios personales de la autora. Todas ellas dotadas de su propia relevancia y carga anímica mediante un truco tan sencillo como ingenioso de reflejarlas con su particular carácter e identidad, utilizando diversos estilos de fuente y representaciones para los textos. Este elemento y otros obligan al lector a reflexionar y analizar sobre la misma profundidad de estas memorias, eludiendo cualquier tipo de sentimentalismo barato porque Fun Home. Una familia tragicómica casi representa un ensalzamiento al escepticismo familiar, como lo define la misma Alison Bechdel en la obra al describir la susodicha relación con su padre como un “juego narrativo inverso” capaz de impulsar las “historias entrelazadas” de sus caóticos protagonistas.


En el apartado gráfico, como ya hemos avanzado, Fun Home. Una familia tragicómica tiene cierto halo al expresivo trazo de Charles Addams, uno de los artistas con la que creció la autora, pero también intenta mimetizar la esquemática calidez de otro de sus ídolos, el escritor estadounidense Edward Gorey. En ambos casos, nombres que conectan con el embrionario y característico humor negro que sobrevuela toda la prosa de Alison Bechdel, apenas irónicamente disimulado por el opresivo bagaje literario manejado en la obra, multirreferencial al trabajo de Marcel Proust y, sobre todo, F. Scott Fitzgerald, casi un álter ego de su ofuscado padre, y presentándose casi como una disección y estudio interpretativo del Ulises de James Joyce. Todo ello manchado con un uso monocromático del color, sombras de tonos turquesa para el fondo y objetos inanimados que revolotean por el gris y apagado mundo de sus personajes ocupados en un ejercicio profusamente intelectual y ambiguamente o invertidamente emocional. “No solo éramos invertidos”, comenta Alison Bechdel en uno de los muchos inspirados pasajes de su novela gráfica, “éramos inversiones el uno del otro”, trasladando esta dualidad al conjunto de la historia, tanto a nivel puramente narrativo como en sus asumidos y curiosos condicionantes gráficos. En conclusión, Fun Home. Una familia tragicómica es una auténtica obra maestra en su género, un cómic que supone todo un viaje por la inteligencia y madurez emocional de su autora y, de forma adyacente e íntima, por la nuestra propia.

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Literatura y metaliteratura



 La metaliteratura es literatura sobre literatura. Es un discurso autoreferencial que se manifiesta de varias formas. En algunos casos el autor interrumpe el argumento o se mete dentro de él para aclarar algo, hacer juicios de la obra misma y de su elaboración, tratar temas relacionados al género y las técnicas narrativas o hablar de la literatura en general. En otros casos, es un personaje quien aborda estas cuestiones.

El texto se vuelve autoconsciente y difumina la barrera entre la ficción y la realidad.

También conocido como: metaficción, metanovela, metanarración, metateatro, metapoesía

Ejemplos: Los ejemplos abundan en Don Quijote, de Miguel de Cervantes. Por ejemplo en el capítulo VI de la primera parte, el cura y el barbero hacen juicios literarios de las obras que hallan en la librería de Don Quijote en la que predominan los libros de caballería.
 También mencionan a Cervantes, como vemos en esta cita del cura: "Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos".

En la segunda parte, Don Quijote y Sancho hablan del Quijote apócrifo, de Alonso Fernández de Avellaneda. En el capítulo LIX, un caballero les dice: "Sin duda, vos, señor, sois el verdadero don Quijote de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras hazañas como lo ha hecho el autor [Avellaneda] deste libro que aquí os entrego".

Un ejemplo del siglo XX, viene de Niebla, de Miguel de Unamuno. En ella, el personaje Víctor habla de una nivola que está escribiendo.

Nivola es un género que creó Unamuno para diferenciar su obra Niebla de la novela. En el capítulo XXV, Víctor le dice a Augusto: "Suelo dudar lo que les he de hacer decir o hacer a los personajes de mi nivola, y aun después de que les he hecho decir o hacer algo dudo de si estuvo bien . . . ".

Al final de este capítulo Unamuno interrumpe la historia con un párrafo autoreflexivo que contiene estas líneas: "Mientras Augusto y Víctor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta nivola, que tienes, lectores, en la mano y estás leyendo, me sonreía enigmáticamente al ver que mis nivolescos personajes estaban abogando por mí y justificando mis procedimientos .
Estatuas con palomas, obra de ficción de Luis Goytisolo publicada en año 1992, recorre unos caminos formales y temáticos -los de la «narrativa memorial»- que han sido muy transitados en España desde los años setenta.

En este trabajo pretendo aportar algunos datos que contribuyan al estudio de la «metaficción» en la narrativa española. Creo que este estudio se debe apoyar en un análisis de un número suficiente de obras significativas. En esta ocasión, limito el análisis a la obra Estatuas con palomas de Luis Goytisolo (1992)1.

En esta novela, Luis Goytisolo, movido por un afán de bucear en las raíces de su actual situación vital y literaria, rememora recuerdos entrañables de la niñez y vivencias intensas de la juventud. La obra se inscribe, por lo tanto, dentro de la línea novelística autobiográfica y es una reflexión autocrítica sobre sus experiencias vitales y sobre el proceso personal de su escritura.

Impulsado por una intención abiertamente desacralizadora y por motivos éticos y estéticos, Goytisolo describe ese mundo, posteriormente abandonado, en el que maduró como persona y en el que cristalizó como escritor. Al evocar su tiempo pasado real e imaginario -su tierra, su casa, el contexto familiar- se detiene en una serie de acontecimientos intensamente vividos y que, aunque aparentemente nimios, siguen pesando sobre sus espaldas y sobre su corazón.

A partir de su experiencia personal, nos ofrece, además, las claves de los cambios culturales que ha experimentado el mundo en los últimos años. Entrelazado con esta trama y sobre un trasfondo de alta intriga política, inserta un relato en el que cuenta cómo un historiador latino del siglo I inventa el género novelesco.

Luis Goytisolo explica su concepción del proceso de la creación literaria estableciendo analogías 1.- con la actividad erótica y 2.- con diversos síndromes patológicos, 3.- con la religión, 4.- con las ideologías, 5.- con el conocimiento

Literatura y sexualidad


Creo que ofrece un especial interés la descripción pormenorizada que Luis Goytisolo hace de sus primeras experiencias afectivas y narrativas vividas en esa época que está a caballo entre el colegio y la universidad. Aquí cuenta sus primeros pasos como escritor que estaban trenzados con aquellos ardientes sentimientos -«más que un placer, una fiebre»- que experimentaba por Blanca.

Estos dos fenómenos afines, el de la afición literaria y el del impulso sexual, constituyeron dos expresiones complementarias de una misma realidad profunda. Entre la sexualidad y la literatura se da, según él, un estrecho paralelismo entre los ritmos biológicos de sus respectivos desarrollos e, incluso, entre sus sucesivos contenidos temáticos.

«En líneas generales podría decirse -afirma- que las fantasías sexuales de la infancia se corresponden con los relatos de aventuras estilo Salgari, Karl May o Rafael Sabatini y, ni que decir tiene, con los tebeos y cómics protagonizados por héroes y heroínas como Flash Gordon o Diana Palmer».

(p. 30)                  


Goytisolo llega aún más lejos al afirmar que estas historietas destinadas a los niños son imágenes metafóricas de comportamientos y de experiencias sexuales:

«Más aún -dice él- tales historietas y relatos representan la traslación de otro ámbito de una experiencia sexual para sus jóvenes lectores como hasta cierto punto, en su día, tal vez lo supusieron también para sus autores».

(p. 50)                  


Las manifestaciones vitales también comparten las mismas exigencias espaciales. Tanto la actividad literaria como la sexual requieren ambientes silenciosos y escenarios reservados. Por eso, frente a los paisajes abiertos y expuestos a la luz del sol, su territorio preferido es el piso del número 41 de Jaime Pique (p. 65).

El descubrimiento de la poesía y, sobre todo, del poema en prosa, lo sitúa en los años de la adolescencia y lo hace coincidir con el hallazgo de la mujer -de una figura concreta que, en su caso, es Blanca-. Ella es el soporte de los valores espirituales y materiales, y la destinataria de los impulsos sexuales y vitales.

Los primeros relatos de adulto, los que son merecedores de una consideración propiamente literaria, coinciden con el paso de la adolescencia a la juventud y, por lo tanto, con una afirmación de la sexualidad.

La afinidad entre ambos fenómenos -literatura y sexualidad- la fundamenta, por un lado, en el carácter común y hasta intercambiable de los modelos en los que se inspiran, y que estimulan cada una de dichas actividades: las lecturas, las películas y las mujeres, y, por otro lado, en la función modificadora que ejerce la propia fantasía. Gracias a ella, la realidad cotidiana se transforma en ficción y ésta genera un nuevo modelo de comportamiento.

Las dos actividades -la literaria y la amorosa- tienen en común, además, el mismo carácter cautivador y, con frecuencia, perturbador, y la misma fuerza compulsiva (157). Por eso, al ser las dos de un mismo signo, resultan entre sí incompatibles:

«¿Era -se pregunta Goytisolo- compatible la vida erótica que llevaba con mi actividad literaria? [...] No; lo que me preocupaba era el carácter absorbente y con frecuencia obsesivo que entraña en sí misma la realidad erótica; charlas, llamadas telefónicas, salidas, despliegues de encanto, vueltas y más vueltas tendentes a crear el clima propicio antes de terminar otra vez en la cama...».

(p. 51)                  


"«Y el tiempo sustraído a mi actividad literaria -declara- no era menor al que el enamorado hubiera podido perder en su devota entrega al único amor de su vida. Y, cada vez, al regresar a casa, mis propósitos de dar prioridad a la escritura tampoco eran de menor entidad que la voluntad de enmienda que al pecador que, una vez más, ha cedido a la tentación»" (51). En favor de su entrega a la actividad literaria, Luis Goytisolo prescinde de amistades y de compañeros, y prefiere el aislamiento de la habitación o la soledad del paseo...

«Amistad, compañerismo y comunicación intelectual, de poco servían, no obstante, cuando, una vez más, regresaba a la escritura, sea directamente, sentado frente a mis papeles, sea en el curso de los largos paseos a solas, caminatas que, hasta donde alcanzan mis recuerdos, siempre me han ayudado a meditar. Algo que nada tenía que ver con el tópico desafío de la página en blanco y mucho, en cambio, como en la relación erótica, con la irreductible subjetividad de lo que no puede ser hecho más que por uno mismo».

(p. 250)                  


La relación del autor con la obra es, por lo tanto, una dinámica amorosa y contiene todos los ingredientes y todos los factores que comprende y supone la afectividad, y todos los elementos que implican las relaciones profundas entre los seres vivos: el proceso de conocimiento, de afinamiento o de acoplamiento del uno al otro que se da -afirma- hasta entre las plantas.

La literatura y la sexualidad es, según Goytisolo, un proceso de aproximación recíproca que se produce también, aunque con manifestaciones distintas, en la amistad y en el amor. Este es el tipo de relación que se establece entre el escritor y el objeto literario por él creado, este es el vínculo que une entre sí al autor de la obra y a los protagonistas del relato: "«Lo único que cambia de un caso a otro es, no la realidad final, sino el lenguaje que da expresión a esa realidad»" (p. 243).

Entre el autor de la obra y los protagonistas del relato, por lo tanto, se produce una aproximación mutua tan íntima que llegan a imbricarse, a confundirse y a identificarse.



Literatura y enfermedad


Escritura y dinámica amorosa comparten también más de un punto de semejanza con la enfermedad (p. 258), y, en concreto, con tres patologías diferentes: la tuberculosis, las alergias y las neurosis. Luis Goytisolo, según él mismo confiesa, estaba especialmente predispuesto para contraer estas tres enfermedades que tienen en común cierto grado de fatalidad (p. 157). La tuberculosis era, como es sabido, hasta hace pocos años, la enfermedad por antonomasia.

Las alergias eran también otro mal respecto al que su predisposición genética era sólo comparable a su sorprendente capacidad de recuperación, Goytisolo no duda en afirmar que «escribir» es una forma de alergia a determinados aspectos de la realidad, una manera de reaccionar, de protestar o de defenderse frente a determinados estímulos nocivos de la vida política o social.

La escritura se parece a la enfermedad, no porque se considere que el acto de escribir se entienda como un impulso irreprimible sino porque, como la «fiebre», es un síntoma de alguna dolencia, es una «reacción» defensiva del sujeto afectado, más que un simple desahogo. Escritura, erotismo, enfermedad son, pues, diversas manifestaciones de una realidad más profunda y oscura cuyas raíces se pierden en las sombras de la conciencia (p. 47).



Dimensión religiosa de la escritura


La escritura -según Goytisolo- posee un contenido, un sentido y una dimensión religiosos. Para acceder a ella es necesario sentir una llamada profunda, poseer una verdadera vocación, estar movido por un impulso interno. Por eso, para entrar en la congregación de los escritores, se exige el abandono del mundo, de sus pompas y de sus vanidades, de sus mentiras y de sus convenciones. Es necesaria una entrega total, un corazón indiviso y una dedicación absoluta. La escritura requiere todo el tiempo, todas las preocupaciones, y todas las energías.

Hacia la mitad del bachillerato, sus planes secretos para el futuro consistían en crear unas grandes plantaciones de té o de café en las tierras altas de África o de América. Posteriormente, pensó que sería mejor escribir novelas y, a semejanza de Conrad, ser también capitán de barco, a ser posible en aguas tropicales; intentó, incluso, ingresar en la Escuela de Náutica hasta que, finalmente, llegó a la conclusión de que, para escribir, era suficiente y necesario dedicarse exclusivamente a escribir, dándole prioridad absoluta a esta tarea, incluso en detrimento de sus estudios de Derecho.

Esta «religión» de la escritura entra en conflicto con las demás «creencias», y no es compatible con las otras «prácticas». La escritura es un credo, una moral y una liturgia. Por eso, Luis Goytisolo defiende que quienes acertaron fueron sus profesores, los hermanos de La Salle, cuando advirtieron a su padre que el hijo no tenía otro problema que el de leer demasiadas novelas, «como también estaban en lo cierto desde su punto de vista, al atribuir a la literatura un valor eminentemente negativo, incompatible con las creencias que se esforzaban en inculcar».



Poder ideológico de la literatura


La escritura posee, además, una naturaleza y un poder ideológicos. No es un poder político más, pero encierra una capacidad extraordinaria para interpretar y para cambiar la vida. Su dominio es "«más impreciso y, a la vez, más permanente que el de la política»" (p. 336).

La escritura es una peculiar «conciencia de mundo» que propicia su transformación, ofrece un modelo alternativo de vida individual y colectiva, y constituye una permanente incitación a la aventura, a la infidelidad y a la ruptura. Invita a lo desconocido, a la inseguridad de lo lejano, de lo extraño y de lo peligroso.

La escritura es una ideología que «niega» a las demás ideologías concretas, y cualquier compromiso político representa un obstáculo insalvable que el escritor debe obviar. "«El compromiso político -dice él textualmente- mientras duró, introdujo una verdadera cuña en mi vida íntima, hasta entonces dominada por dos áreas de preocupación de por sí difíciles de compaginar en la medida que análogas: la escritura y el sexo»" (p. 248).

No deja de ser revelador que la escritura se convirtiera en su actividad principal precisamente cuando se desentendió de toda actividad política (p. 261).



La literatura como conocimiento


Resultan también singularmente atractivos, por su claridad y por su rigor, los pasajes en los que cuenta su principal hallazgo teórico: su descubrimiento de que la piedra de toque de la escritura residía, no en lo que se contaba -la intriga, la anécdota, el argumento-, por muy correctamente que estuviera escrito, sino en la forma en que lo contaba, esa expresión literaria capaz de transmutar el texto en algo más que un mero enunciado lingüístico. "«En la estructura narrativa vi siempre -son sus palabras-, y a ello me dediqué casi a tientas desde el principio, la clave de la significación de la obra, y, en tanto que uno de los más perfectos medios de progreso en el conocimiento, la posibilidad de convertir esa obra en una verdadera imago mundi»" (p. 276).

No debe extrañarnos esta afirmación teórica ya que Luis Goytisolo defiende y aplica el principio fundamental de que la literatura es un medio privilegiado de conocimiento y, como consecuencia, un instrumento con capacidad para transformar el mundo. Cuando se entrega a la literatura, su objetivo, confiesa, no es contar una experiencia personal sino trocar la anécdota supuestamente más anodina en un texto tan rico en su expresión como profundo en su significado2.

La escritura es una forma de conocimiento, es un instrumento de comprensión del mundo, superior a la Filosofía, a la Ciencia y a la Teología (p. 265). A esta conclusión llega Luis Goytisolo en los mismos comienzos de su actividad escritora y llega a ella tras el examen de su propia experiencia como lector: "«Cuando empecé a escribir, basándome en mi experiencia de lector, en lo mucho que habían llegado a influir en mí determinadas obras, veía yo en la novela un instrumento de comprensión del mundo superior a la Filosofía o a la Ciencia por su capacidad de referirse a la vez a lo abstracto y a lo concreto, una especie de arma secreta superior, incluso, a los textos religiosos, en la medida en que su vigencia se mantenía intacta con el transcurso del tiempo sin precisar el recurso a la fe como justificación última de aparentes incongruencias de éstos»" (p. 265).

Todo el asunto de la novela, y cada uno de sus elementos, son materiales -significantes- que el autor organiza y llena de significados más o menos originales y profundos. Por eso, el valor de un texto depende, sobre todo, de su poder significativo, de su capacidad, más que de informar, de expresar y de significar, por su fuerza evocadora y connotativa. "«La clave última de una narración- dice textualmente- se encuentra, no en el eventual gancho del asunto narrado, sino en el narrador, en su capacidad de trocar la anécdota, supuestamente más anodina, en un texto tan rico en su expresión como profundo en su significado. Un problema, no de información sino de comprensión o, si se prefiere, de conocimiento. No hay momentos estelares, ni grandes temas, ni protagonistas privilegiados, héroes o heroínas especialmente cualificados, trátese de nobles o de proletarios, transcurran sus vidas en barriadas obreras o en mansiones aristocráticas»" (p. 275).

La literatura se refiere a la realidad pero de ella extrae unos sentidos que no son alcanzables por las experiencias cotidianas ni formulables por las otras ciencias hermenéuticas. Cuando Luis Goytisolo decide dedicarse a la literatura, parte de la convicción y se impone el compromiso de que tiene que tantear una nueva forma de expresión, un tipo de creación literaria distinta de cuantas, hasta entonces, parecían haber sido ensayadas.

En suma, pretende llegar a expresar con palabras lo que los filósofos, historiadores, retóricos, dramaturgos y poetas no acertaron a expresar: algo que fuera, no imitación de la realidad, sino expresión autónoma de esa realidad, un algo que, en ocasiones y con otro lenguaje, determinados pintores han logrado en sus frescos (p. 205).

Por eso rechaza los análisis y las críticas de sus obras que se limitan a identificarlos datos autobiográficos, cuando en realidad éstos sólo son, como en la pintura los colores, meros soportes materiales con los que expresa, más que experiencias personales, vivencias colectivas, comunes a los jóvenes con inquietudes de su generación: "«el objetivo no es contar una experiencia personal, sino utilizar esa experiencia aparentemente personal para contar otra cosa»" (p. 259). "«¿Qué relevancia tiene habitualmente -se pregunta- el físico de tal o cual personaje, que vistan de una o de otra forma, que se tomen una copa, que enciendan un cigarrillo, que digan ¡hola! o simplemente que charlen, si esa charla, de carácter ambientador, carece de una significación que vaya más allá de su propio enunciado?»" (p. 261).

La escritura organiza el pensamiento y, al mismo tiempo, configura la realidad, y, a veces, la transfigura. La palabra dota de cuerpo a las ideas y, al «encarnarlas», les infunde una vida real y autónoma, que ilumina la realidad cotidiana y la llena de valores nuevos, de sentidos inéditos. Escribir es concebir y dar a luz una criatura nueva, un ser original que sirve de instrumento -de «clave»- para dotar de significado al mundo externo e interno del escritor.

Luis Goytisolo está convencido de que, gracias a la escritura, ha dado con las claves de la realidad y cada vez le parece mas obvio que el gran instrumento para expresarla y para expresarse a través de ella, es la novela. Nada ha enriquecido -confiesa- tanto su conocimiento de la realidad como la lectura de determinadas novelas y, en virtud de ese mismo principio, las novelas que él escribiera iban a iluminar la realidad personal de cuantos, en el futuro, fuesen a leerlas (p. 109).

La escritura es, pues, para Luis Goytisolo, un conocimiento transformador del mundo y liberador de la persona. En la medida en que descubre el mundo interior del escritor y describe su peculiar constitución psicológica y moral, en la medida en que penetra en el fondo secreto de las aspiraciones profundas y de las frustraciones íntimas, lo libera de todas las trabas que le impiden vivir con autenticidad. La escritura le ayuda a romper las represiones que frenan su propia madurez y su desarrollo humanos. "«Es decir: un ejercicio de conocimiento equiparable al aseo personal o al ejercicio físico, de cumplimiento casi supersticioso, realizado a diario incluso en las circunstancias más adversas, tales como la mili o la cárcel»" (p. 265). La literatura se convierte así en modelo y en réplica de la propia vida y asume su significado, el de su tiempo y el de su mundo (p. 340).

El conocimiento que proporciona la literatura es, paradójicamente, profundo y trascendente: penetra hasta las fibras más íntimas de la consciencia individual y se eleva hasta las alturas humanas más universales. Posee la capacidad de afirmar el propio yo, de exaltar cuantos rasgos lo distinguen, e identificar la cualidad esencial del individuo, pero, al mismo tiempo, puede proclamar la pertenencia del yo a una entidad o a un proceso superior.

La escritura -o cualquier otra forma de expresión artística- penetra la intimidad hasta tal punto, que puede ser la «conciencia del mundo» y, trascendiendo los límites de la propia individualidad -o al menos definiendo sus propios límites-, ofrece la oportunidad de contemplar el presente, el pasado y el futuro como aspectos simultáneos o complementarios de una misma realidad.

Goytisolo defiende que el origen y la meta de la creación literaria es la búsqueda de una realidad superior, de un orden que se superpone y que mejora la realidad perceptible por los sentidos o concebida por la razón (p. 327).

Esta singular capacidad de «comprensión», de «expresión» y de «trascendencia», esta tensión hacia la «verdad superior», es lo que hace que una obra literaria, mantenga intacto su poder de generar sugerencias, y su permanente vigencia a lo largo de la historia. Esta obra ilustra, pienso, el servicio que la «metaficción» presta a la literatura. Es una ayuda para que comprendamos el papel que la imaginación y el arte pueden desempeñar en el mundo de hoy. Nos estimula y nos convoca para que, al menos como lectores, nos impliquemos en la construcción misma de la novela.

Esta referencia de la escritura sobre sí misma, como juego característico de la imaginación actual, es una incitación penetrante y abismal, para que, en último término, emprendamos la apasionante aventura de la construcción de nuestra propia realidad.
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Introducción a la Literatura Universal 

La lectura de textos procedentes de la Literatura Universal constituye una experiencia inigualable en el proceso de maduración afectiva, intelectual y estética, pues el conocimiento de esta parte fundamental del patrimonio cultural de la Humanidad, en la que se han ido depositando la imaginación, sentimientos y pensamientos de las distintas culturas a lo largo de la Historia, conduce a profundizar en la comprensión de la propia identidad, tanto individual como colectiva, así como a valorar de forma crítica la realidad del mundo contemporáneo. La lectura de fragmentos u obras completas representativas del patrimonio literario universal, permite conocer otras realidades sociales y culturales, enriquecer la personalidad, ampliando la visión del mundo, y afianza los hábitos lectores, desarrollando un sentido estético.
La aproximación a la Literatura Universal, como conocimiento y aprendizaje, contribuye a desarrollar la competencia lingüística, las sociales y cívicas, y la de Conciencia y expresión cultural.
El desarrollo de estos conocimientos literarios implica el descubrimiento de la lectura como una experiencia enriquecedora, que produce una respuesta afectiva e intelectual, fundada tanto en la construcción del sentido del texto como en el reconocimiento de sus particularidades expresivas y discursivas.
En primer lugar vamos a definir lo que es la Literatura, y tenemos dos acepciones que son las más importantes para esta asignatura.
1. La primera es una definición “literal” y se refiere a aquellos textos que han sido escritos
2. La segunda definición entiende que la literatura es el conjunto de textos de la humanidad, independientemente de que sean orales o escritos
Sabemos que las primeras escrituras se ensayaron hace unos 6000 años aproximadamente.
Por lo tanto, eso sería la antigüedad de la Literatura en su primera acepción. Sin embargo también se sabe que numerosas culturas que no conocieron la escritura, sí tienen una rica literatura oral, y por ello hemos de suponer que la literatura no nace con la escritura, sino con el lenguaje humano, y como tenemos indicios de que esa capacidad humana puede tener centenares de miles de años, la verdadera antigüedad de la literatura sería mucho anterior.
Es cierto con todo, que la literatura oral más antigua que conservamos es aquella que en algún momento y por diferentes razones, fue puesta por escrito.
Lo común es que la literatura de tradición oral, esté en verso, y ello es así, porque los textos rítmicos son más fáciles de memorizar.
La poesía más antigua que conservamos son unos cuantos ejemplos egipcios de entre 2000 y 3000 años a.C. Es poesía religiosa y profana. La primera probablemente se puso por escrito en el momento en que dejo de ser una pieza de homenaje a un dios, para convertirse en una oración.
La segunda, habitualmente de tema amorosa, se conserva, quizás por el gusto de algún escriba.
Dentro de la literatura de tradición oral, la epopeya, es una de las manifestaciones más abundantes.
Se trata de relatos muy largos que tratan sobre un héroe, a veces de carácter nacional, con fuerte influencia religiosa (es habitual que los dioses sean personajes activos en los poemas épicos)
Entre las epopeyas antiguas, destacan “Gilgamesh”, los hindúes “Mahabaratha” y “Ramayana”, la tibetana “El Rey Gesar”, y por supuesto, los dos poemas homéricos.
A continuación haremos un pequeño inciso en el poema épico de “Gilgamesh”
El poema de Gilgamesh es una importante obra literaria sumeria, escrita en caracteres cuneiformes sobre doce tablillas o cantos de arcilla alrededor del año 2000 a.C.
Este poema heroico recibe el nombre de su héroe, Gilgamesh, un despótico rey de Babilonia que gobernó en la ciudad de Uruk, (actual Warka, en Irak). Según la leyenda, los dioses escuchan las oraciones de los oprimidos ciudadanos de Uruk y envían a un hombre salvaje y brutal, Enkidu, que reta a Gilgamesh a una lucha sin tregua. Concluida la batalla, sin que ninguno de los contendientes resulte claramente victorioso, Gilgamesh y Enkidu se hacen grandes amigos. Emprenden un viaje junto y comparten numerosas aventuras. Los relatos sobre su heroísmo y valentía al enfrentarse con bestias peligrosas se difundieron por muchos países.
Cuando los dos viajeros regresan a Uruk, Astarté, diosa protectora de la ciudad, proclama su amor por Gilgamesh. Éste la rechaza y la diosa envía al Toro del Cielo para destruir la ciudad. Gilgamesh y Enkidu dan muerte al toro y, como castigo por participar en esta hazaña, los dioses condenan a muerte a Enkidu. Tras su muerte, Gilgamesh recurre al sabio Utnapishtim para descubrir el secreto de la inmortalidad. El sabio le cuenta la historia de una gran inundación (cuyos detalles son tan similares a los posteriores relatos bíblicos sobre el diluvio que han despertado el interés de los especialistas). Tras muchas vacilaciones, Utnapishtim revela a Gilgamesh que la planta que confiere la eterna juventud se encuentra en las profundidades del mar. Gilgamesh se sumerge en las aguas y encuentra la planta, pero una serpiente se la roba en el camino de regreso y el héroe, desconsolado, regresa a Uruk para terminar sus días.
Medioevo
La edad media inicia con la caída del imperio Romano en 476 y termina en la toma de Constantinopla hacia 1453.
En esta época aparecieron las cruzadas (movimiento de los cristianos en contra de los ''infieles'') y los cantares de gesta (historias en donde se hablaba de un tema heroico)
Principales Obras
Fue escrito a mediados del siglo XII entre 1140 y 1157. Fue basado en un personaje real llamado Rodrigo Díaz de Vivar, que vivió del año 1043 al 1099. El poema cuenta las hazañas del Cid Campeador, que era un caballero de esa época.
El Poema del Mio Cid
Este texto apareció a finales del siglo XII y principios del XIII. Este texto sirve como una epopeya nacional en el cual relata las hazañas de los antepasados de los pueblos germánicos. Se le desconoce el autor.
La canción de los Nibelungos:
La gistoria relata la historia de Carlo Magno de como lucho contra los sarracenos durante 7 años, se cree que esta inspirado en un momento padecido del ejercito de Carlo Magno, donde muere su sobrino Roldán,
y este texto cuenta con 4002 versos distribuidos en estrofas pequeñas.
La canción de Roldán:
EL renacimiento
Pinturas
En esta época la pintura se vuelve un instrumento para realizar propuestas filosóficas y analizar el cuerpo humano como algo bello y en equilibrio constante con la naturaleza.
William Shakespeare 1564-1616
Unos de los mas importantes escritores, nació en stratford on-Avon, hijo de una familia acomodada.
Sus obras de teatro son de diversos géneros, pues escribió tanto comedia como drama y tragedia, y también logro tratar las pasiones humanas ya sea el amor, el odio, la ambición, los celos, la maldad, la justicia y la venganza.
Las historias muestran el pasado de la vida del protagonista.
El héroe fallece.
El futuro del héroe es destrozado por acontecimientos terribles.
Los inocentes sufren.
Características generales:
El siglo de oro (Barroco)
Es la etapa de transición entre la Edad media y la Edad moderna. Rompió con los paradigmas de las escuelas medievales y buscó mezclar el pensamiento clásico con nuevas ideas humanistas, provocando así un cambio en todos los ambientes ya sean políticos, económicos y artísticos.
En esta etapa el hombre intenta deshacerse de la religión, pues piensa que solo se sigue utilizando por hábito y esto provoca movimientos como los de Martín Lutero y su Reforma
Se le llamó Siglo de Oro a la etapa que comienza con el nacimiento de Cervantes en 1547 y culmina con la muerte de Pedro Calderón de la Barca en 1680.
Los temas de los textos serían más populares, pero también habría profundidad y pesimismo.
Miguel de Cervantes Saavedra; fue considerado uno de los autores mas influyentes del siglo de oro, nace en 1547 en Alcalá de Henares, publica su mas obra ''El quijote'' que trata de una parodia de los libros de caballería. El héroe tradicional era joven, valiente y coherente, cuando el Quijote es un hombre ya viejo, loco y que inventa sus propias reglas. Sus objetivos son el de arreglar el mundo.
También encontramos a Lope de Vega quien revoluciono el teatro y como creador de la nueva comedia española.
Mientas que también encontramos al Culteranismo fue una de las corrientes que apareció durante el Siglo de Oro. También se le llama poesía "gongorista", ya que Luis de Góngora y Argote fue su máximo exponente. En el culteranismo hay muchas referencias a la mitología, metáforas y comparaciones. Para el público de aquellos tiempos era una poesía difícil de entender y solo era inteligible para las personas más cultas.

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