viernes, 28 de julio de 2017

San Patricio de Irlanda

San Patricio de Irlanda


"Yo era como una piedra en una profunda mina;
y aquel que es poderoso vino, y en su misericordia,
me levantó y me puso sobre una pared."


Nació alrededor del año 387, en Escocia, en Bennhaven Taberniae (pueblecito que hoy no se encuentra en los mapas). Murió en Irlanda alrededor del 461. No se conoce con exactitud los datos cronológicos del Apóstol de Irlanda.
Por lo que el santo dice de si mismo, se supone que era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejercito romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote ya que en aquellos tiempos no se había impuesto aún la ley del celibato sacerdotal en todo Occidente.
Se afirma que fue alrededor del año 403, a la edad de 16 años, que cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces sin éxito.
La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo, preparándolo para el futuro, ya que el mismo dijo que hasta entonces "aún no conocía al verdadero Dios", queriendo decir que había vivido indiferente a los consejos y advertencias de la Iglesia.
Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad (o Foclut). De ser así, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.
Lo mas importante es que para entonces, como el lo dice: "oraba de continuo durante las horas del día y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron mas dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba, de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y, por la noche otras tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior".
Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó mas de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron. Patricio narra esa aventura diciendo:
"llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. '¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿po rqué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…' A aquellas súplicas yo respondí francamente: 'Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que El tiene de sobra en todas partes'. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia."Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía "las voces de los que moran mas allá del bosque Foclut, mas allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: 'Clamamos a ti, oh joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente' ". "Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban".
No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.
Los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda. Existen pruebas firmes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes, y después se radicó en Auxerre durante quince años mas. También hay sólidas evidencias de que tenía buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.
Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.
Puesto que dependemos de datos confusos, legendarios y muchas veces contradictorios, de sus primeros biógrafos, es materialmente imposible obtener detalles del heroico trabajo en las tierras donde había estado cautivo. La tradición afirma que trabajó en el norte, en la región de Slemish, que dicen fue la misma donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo. Una anécdota que antiguamente la tenían por auténtica en Irlanda relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.
Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del "Gran Rey" Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.
Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.
San Patricio y sus enemigos
Sus acérrimos opositores fueron los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia. Para defenderse, Patricio escribió su Confessio. Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de el mismo, como sentía y actuaba.
Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía, respecto al santo, que Muirchu, su historiador nos transmite textualmente así: "Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas, y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza. Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén". Los augurios agregaban esto todavía: "Por lo tanto, cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino, que es un reinado de idolatría, se derrumbará".
En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si, varios miembros de su familia.
Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (mas de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros. Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo. En un incidente que ocurrió en misión, su cochero Odhran, quizás por algún presentimiento, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche, por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.
No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguió firme. En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades. En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables. En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire. También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.
Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros. Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo. De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas) a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen). Dicen esos libros que "Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio demostrado desde su arribo y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio".
Hay muchas fantasías sobre las confrontaciones de San Patricio con los magos druidas pero también hay relatos que tienen un trasfondo sin duda histórico. Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: "El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla". Y se alejaron. La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo, y que a su vez a dado muchos misioneros a la Iglesia.
El Sínodo
Hay muchas y buenas razones para creer que San Patricio convocó a un sínodo, seguramente en Armagh, no se mencionó el sitio. Muchos de los decretos emitidos en aquella asamblea, han llegado hasta nosotros tal como fueron redactados, aunque no cabe dudas que a varios de ellos se le hicieron añadiduras y enmiendas. En esa época San Patricio era ya un anciano con la salud quebrantada por el desgaste físico de sus austeridades y de sus treinta años de viajes de evangelización. Probablemente el sínodo haya tenido lugar cuando los días del santo ya estaban contados
Vida de Santidad
Solo llegaremos a comprender el hondo sentimiento humano que tenía el santo y el profundo amor a Dios que lo animaba, si estudiamos detenidamente sus escritos contenidos en las "Confesiones", la Lorica y la carta a Coroticus de San Patricio. Conoceremos el secreto de la extraordinaria impresión que causaba a los que lo conocían personalmente. Patricio era un hombre muy sencillo, con un gran espíritu de humildad. Decía que su trabajo misionero era la simple actuación de un mandamiento divino y que su aversión contra los pelagianos se debía al absoluto valor teológico que él atribuía a la gracia. Era profundamente afectuoso, por lo que vemos en sus escritos referirse tantas veces al inmenso dolor que le produjo separarse de su familia de sangre y de su casa, a la que le unía un gran cariño. Era muy sensible, le hacía sufrir mucho que digan que trabajaba en la misión que había emprendido para buscar provecho propio, por eso insistía tanto en el desinterés que lo animaban a seguir trabajando.
De sus Confesiones: "Incontables dones me fueron concedidos con el llanto y con las lágrimas. Contrarié a mis gentes y también, contra mi voluntad, a no pocos de mis mayores; pero como Dios era mi guía, yo no consentí en ceder ante ellos de ninguna manera. No fue por mérito propio, sino porque Dios me había conquistado y reinaba en mí. Fue El quien se resistió a los ruegos de los que me amaban, de suerte que me aparté de ellos para morar entre los paganos de Irlanda, a fin de predicarles el Evangelio y soportar una cantidad grande de insultos por parte de los incrédulos, que me hacían continuos reproches y que aun desataban persecuciones contra mí, en tanto que yo sacrificaba mi libertad en su provecho. Pero si acaso se me considera digno, estoy pronto a dar hasta mi vida en nombre de Dios, sin vacilaciones y con gozo. Es mi vida la que me propongo pasar aquí hasta que se extinga, si el Señor me concede esa gracia".

La santidad da frutos
El buen éxito de la misión de San Patricio se debe ante todo a su fe por la que se disponía a cualquier sacrificio y a la inteligente organización que supo crear en esa isla, carente de ciudades y dividida en muchas tribus o clanes, dirigidos por un jefe independiente cada una. El supo adaptarse a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local, consagró obispos y sacerdotes y fundo monasterios y pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan, sin rechazar usos ni costumbres tradicionales. Tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante del lugar, así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.
La obra de evangelización pudo progresar rápidamente gracias también a que San Patricio atrajo muchos discípulos fieles, como Benigno quién estaba destinado a sucederle. Siempre fue muy fiel a la Iglesia y, a pesar de la distancia, el santo se mantenía en contacto con Roma. En el año 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, dato que está asentado en los "Anales de Ulster". Es probable que no haya pasado mucho tiempo antes que Armagh se convirtiera en un gran centro de educación y administración.
San Patricio, en el transcurso de 30 años de apostolado, convirtió al cristianismo a "toda Irlanda". El propio santo alude, mas de una vez, a las "multitudes", a los "muchos miles" que bautizó y confirmó. "Ahí", dice San Patricio, "donde jamás se había tenido conocimiento de Dios; allá, en Irlanda, donde se adoraba a los ídolos y se cometían toda suerte de abominaciones, ¿cómo ha sido posible formar un pueblo del Señor, donde las gentes puedan llamarse hijos de Dios? Ahí se ha visto que hijos e hijas de los reyezuelos escoceses, se transformen en monjes y en vírgenes de Cristo". Sin embargo, como es lógico pensar, el paganismo y el vicio no habían desaparecido por completo. En las "Confesiones", que fueron escritas hacia el fin de su vida, dice el santo: "A diario estoy a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier otra calamidad semejante". Pero más adelante agrega: "Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo el profeta: 'Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá la manera de aliviarlos". En esta confianza estaba, sin duda su incansable valor y la firme decisión de San Patricio a lo largo de su heroica carrera. Su fortaleza de no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por allí sus herejías, fue una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan católica.
La obra del incansable misionero dio muchos frutos con el tiempo: Lo vemos en el maravilloso florecimiento de santos irlandeses. Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, consiguió que la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por mas de 15 siglos, a pesar de todas las persecuciones. 
Según un cronista de Britania, Nennius, San Patricio subió a una montaña a rezar y hacer ayuno y "desde aquella colina, Patricio bendijo al pueblo de Irlanda y, el objeto que perseguía al subir a la cima, era el de orar por todos y el de ver el fruto de sus trabajos…Después, en edad bien avanzada, fue a recoger su recompensa y a gozar de ella eternamente. Amén". Patricio murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia.
 De acuerdo a la tradición crisitana, San Patricio hizo uso de un trébol de tres hojas para catequisar a los paganos irlandeses sobre el dogma de la Santísima Trinidad.

 San Patricio (en latín: Patricius) fue un misionero cristiano y es conocido como el santo patrón de Irlanda, junto a santa Brígida y san Columba. Fue un predicador y religioso de Britania, tradicionalmente considerado el introductor de la religión cristiana en la isla.

Tanto la fecha como el lugar de nacimiento de Patricio son difíciles de determinar. Según sus propios escritos nació en una pequeña villula cercana al vicus de Bannavem Taberniae y, aunque era claramente un britano del norte, la localización exacta del lugar ha sido muy debatida.​ Probablemente se trate de una de las pequeñas poblaciones cercanas al Muro de Adriano, y una de las interpretaciones más verosímiles es que se trataría de una propiedad situada unos veinticuatro kilómetros hacia el interior desde Carlisle (Luguvalium)​ cerca del fuerte romano de Birdoswald.

Patricio era hijo de Calpurnius, un diácono cristiano que también era decurión, lo que probablemente significaba en la época que ostentaba alguna clase de alto cargo civil, además de poseer tierras y disponer de servicio. Su abuelo, Potitus, también era religioso y es presentado como presbítero. Fuentes posteriores informan que su madre se llamaba Concessa y que Patricio podría tener también nombres de raíz britónica: Magonus o Succetus.

Cuando Patricio era todavía un adolescente, sobre los 16 años (Conf., 1), fue hecho prisionero durante una incursión de piratas «escotos», que también significó la destrucción de la casa de la familia (Epist., 10), trasladado a Irlanda y esclavizado. En sus escritos solo menciona un nombre de lugar que permita intentar localizar la zona donde vivió en Irlanda: silva Flocuti, es decir el 'bosque de Flocut', situado cerca del «mar occidental» (Conf., 23). Se han propuesto varias alternativas en las proximidades de la costa noroeste de Irlanda, entre las que la que cuenta con un consenso más general es la zona antiguamente boscosa de Killala en el condado de Mayo. En cualquier caso estuvo cautivo seis años (Conf., 17), tiempo en el que dispuso de un maestro y muy probablemente aprendió a hablar irlandés,​ hasta que, según su relato, un sueño le anunció que su libertad estaba próxima y un barco le estaba esperando, por lo que decidió escapar y caminó unas doscientas millas (unos trescientos kilómetros). Esto situaría su destino en la costa sur de Irlanda, algo más coherente con sus explicaciones que un viaje hacia el oeste, es decir en algún puerto situado entre Bantry y Wexford, donde efectivamente encontró un barco, cuyo capitán y tripulación eran paganos, en el que aceptaron admitirlo y que, tras tres días de navegación, llegó a su destino.

Dada la escasez de datos concretos que ofrece Patricio en su Confessio la siguiente es la etapa de su itinerario que ha dado lugar a más interpretaciones contrapuestas. Su descripción supone que su regreso a Britania no fue inmediato, tres días parece un tiempo demasiado largo para la travesía del mar de Irlanda y además se sabe que los puertos del sur de Irlanda mantenían en la época un activo comercio con la Galia, por lo que su destino más probable parece el noroeste de la península de Bretaña.​ Existe una arraigada tradición que sitúa a Patricio visitando muy diferentes lugares, ya sea en la Galia, como Auxerre, o incluso más alejados, como el Monasterio de Lérins en la isla Saint-Honorat o la misma ciudad de Roma, pero su narración solo consiste en describir un itinerario de veintiocho días a través de tierras completamente desiertas hasta llegar a un lugar habitado (Conf., 22).​ La estancia en la Galia se infiere, sin que se pueda descartar hasta que punto tradiciones posteriores estén basadas en sucesos reales, del hecho de que es el único otro lugar mencionado explícitamente en sus escritos (Conf., 43 y Epist., 14), y también de que el latín que emplea parece presentar características que solo pueden haberse aprendido allí,​ aunque el argumento depende de la relación entre el latín hablado y el escrito por Patricio, que es el que conocemos, de lo prolongada que pudiera haber sido su estancia, así como de la persistencia del latín vulgar común en la Britania del siglo v.15​ También es complicada la cronología, y el contexto de un viaje por tierras desérticas en el continente se ha intentado relacionar tanto con las invasiones que sufrió la Galia en el año 407, como con la rebelión de los armoricanos de Tibatto en 437.

Patricio se acabó convirtiendo en predicador del Evangelio en Irlanda, isla que en esos tiempos se encontraba dividida en numerosos clanes sometidos a la poderosa autoridad de los druidas. Se adaptó muy bien a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local y varias comunidades cristianas, respetando las tradiciones y costumbres propias de sus habitantes. Se le conoce como el Apóstol de Irlanda, donde murió hacia el año 461 a causa de su vejez.

Una tradición irlandesa le atribuye la hazaña de haber librado la isla de serpientes. Actualmente, Irlanda es la única región de las islas británicas que no posee ofidios silvestres, debido a su separación de Gran Bretaña poco después de finalizar la última glaciación.

 Se conservan dos escritos procedentes de Patricio: la Confessio y la Epistola ad milites Corotici. El título de la primera (Confesión) procede del propio autor, mientras que el de la segunda se deduce de su contenido, ya que es una Carta dirigida a los soldados de Coroticus. Este Coroticus es generalmente identificado con Ceretic Guletic, el primero de los reyes conocidos del Reino de Strathclyde.

La Confessio es un relato de la vida y viajes de Patricio, narración acompañada de sus meditaciones y en un estilo reflexivo que podría remontarse al modelo de las epístolas de san Pablo. Se conserva en varios manuscritos medievales, el más antiguo de los cuales es el Libro de Armagh,​ datado algo después del año 800.

 Su fiesta, el Día de San Patricio, se celebra el día 17 de marzo y es muy celebrada en Irlanda, de donde es patrón. San Patricio tuvo que explicar una vez lo que era la Santísima Trinidad. Para que todos lo entendieran, utilizó un trébol como muestra, explicando que la Santísima Trinidad, al igual que el trébol, era una misma unidad, pero con tres personas diferentes. La primera hoja de trébol era el Padre, la segunda era el Hijo, y la última el Espíritu Santo. Luego de ello, el trébol de tres hojas que representa a las tres personas de la Trinidad, pasó a ser un símbolo de la iglesia de Irlanda.

San Patricio escribió una carta de agradecimiento que decía lo siguiente:

    Sin cesar doy gracias a Dios que me mantuvo fiel el día de la prueba. Gracias a Él puedo hoy ofrecer con toda confianza a Cristo, quien me liberó de todas mis tribulaciones, el sacrificio de mi propia alma como víctima viva, y puedo decir: ¿Quién soy yo, y cuál es la excelencia de mi vocación, Señor, que me has revestido de tanta gracia divina? Tú me has concedido exultar de gozo entre los gentiles y proclamar por todas partes tu nombre, lo mismo en la prosperidad que en la adversidad. Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición, dando gracias a Dios que me otorgó esta fe inconmovible y que constantemente me escucha. Tú has concedido a este ignorante el poder realizar en estos tiempos esta obra tan piadosa y maravillosa, imitando a aquellos de los que el Señor predijo que anunciarían su Evangelio para que llegue a oídos de todos los pueblos. ¿De dónde me vino después este don tan grande y tan saludable: conocer y amar a Dios, perder a mi patria y a mis padres y llegar a esta gente de Irlanda, para predicarles el Evangelio, sufrir ultrajes de parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi condición de hombre libre, ¿por el bien de los demás?

    Dios me juzga digno de ello, estoy dispuesto a dar mi vida gustoso y sin vacilar por su nombre, gastándola hasta la muerte. Mucho es lo que debo a Dios, que me concedió gracia tan grande de que muchos pueblos renacieron a Dios por mí. Y después les dio crecimiento y perfección. Y también porque pude ordenar en todos aquellos lugares a los ministros para el servicio del pueblo recién convertido; pueblo que Dios había llamado desde los confines de la tierra, como lo había prometido por los profetas: A ti vendrán los paganos, de los extremos del orbe, diciendo: «Qué engañoso es el legado de nuestros padres, qué vaciedad sin provecho». Y también: Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

    Allí quiero esperar el cumplimiento de su promesa infalible, como afirma en el Evangelio: Vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac, Jacob.
    Confesión de san Patricio, Caps. 14-16: PL 53, 808-809

 Una curiosidad es que dos tipos de cruces, el símbolo de martirio, son asociadas con San Patricio, todavía el santo falleció pacíficamente. Una es la cruz patada, datando a acerca el año 1461. En 1783 el Orden de San Patricio fue fundada en Irlanda, y este estaba el origen de la Cruz de San Patricio, una cruz en la forma de X de roja sobre blanco.

 En España es patrón de la ciudad de Murcia y su antiguo reino, debido a que la reconquista de estos territorios se produjo el día de la festividad del santo del año 1452, tras la victoria obtenida por las tropas cristianas de Juan II de Castilla en la batalla de Los Alporchones. También es patrón de la localidad granadina de Albuñol debido a que, según la tradición, apareció una imagen del santo en la playa proveniente de los restos de un naufragio de un barco irlandés. Así mismo, su nombre figura entre las celebraciones del Calendario de Santos Luterano.

Patricio es protagonista de la comedia religiosa El purgatorio de San Patricio (1636) de Pedro Calderón de la Barca, inspirada en la narración Vida y purgatorio de San Patricio (1627) de Juan Pérez de Montalbán. Asimismo, es uno de los protagonistas de la serie de novelas históricas La huella blanca (2013) y Los hijos del caballo (2015), de la autora Ana B. Nieto, que narran los hechos de su vida desde su adolescencia y captura hasta su misión en Irlanda.

San Patricio fue hecho prisionero de joven y llevado a Irlanda. Se escapó. Se hizo sacerdote y luego regresó a esa nación para evangelizarla

San Patricio fue un sacerdote católico que dedicó gran parte de su vida a la evangelización. Es el patrón y el apóstol de Irlanda y su trabajo pastoral es reconocido por todos los frutos que dio. De hecho, en Irlanda, la predicación del Evangelio no tenía ningún mártir, aunque los nativos eran guerreros fuertes y sus habitantes habían sido cristianos siempre muy orgullosos.

Fiesta: 17 de marzo

Martirologio romano: San Patricio, obispo: en su juventud fue hecho prisionero y llevado de Gran Bretaña a Irlanda; luego que recuperó la libertad, quiso entrar en el clero y así lo consiguió. Regresó a la misma isla y hecho todo un Obispo, anunció el compromiso con el Evangelio a los hombres y dirigió con mucha firmeza la Iglesia, hasta que, cercano a la población de Irlanda se durmió en el Señor (año 461)

Biografia de San Patricio

San Patricio nació en Gran Bretaña, hacia el año 385 ca. Sus padres eran cristianos pertenecientes a la noble sociedad de la provincia romana.
Su papá Calpurnio era diácono perteneciente a la comunidad de Bannhaven, su ciudad de origen, y también era dueño de una granja de la zona.
El joven Patricio pasó su infancia y adolescencia en completa paz y serenidad, recibiendo una muy alta educación.
A los 16 años fue a vacacionar a la finca de su padre, cuando de pronto, fue hecho prisionero junto con miles de víctimas por piratas irlandeses y transferidos a la costa norte de la isla, donde fue vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho, a quien tuvo que servirle cuidando ovejas
La miserable vida que llevaba, su libertad perdida, y el hecho de encontrarse a sí mismo en una tierra extranjera entre personas que hablaban un idioma del cual no entendía, la continua soledad con las bestias, hizo que Patricio no mirara más el pasto verde y hermoso de esas tierras, y las comenzó a ver como un lugar muy desagradable, por lo que intentó escapar en dos oportunidades, pero todo fue en vano.

El pueblo transforma el corazón de San Patricio

Después de seis años de servidumbre, comenzó a conocer las costumbres de sus maestros, aprendió del idioma y luego que comenzó a fraternizar a los irlandeses, se dio cuenta de que no eran tan ásperos como parecía en un principio.
Estaban organizados como en pequeñas tribus que resultaron ser muy nobles y las relaciones entre las familias y las distintas tribus estaban llenas de un respeto mutuo y una cordialidad que superaba toda expectativa.
Ciertamente no eran cristianos y aún adoraban ídolos, pero ¿qué podía hacer él? aún era un esclavo; por lo que cada vez estaba más convencido de que tenía que huir de ese mundo pagano y el tercer intento si tuvo el éxito deseado.
Abordó un barco y después de tres días de navegación desembarcaron en una costa desierta.
Él y la tripulación caminaron durante 28 días durante los cuales se les agotaron las provisiones, entonces toda la tripulación, que eran todos paganos, alentaron a Patricio a rezar a su Dios para pedir clemencia por todos ellos; el joven aceptó, oró incesantemente a Dios y después de un rato apareció un grupo de cerdos.

El llamado a la vocación

Luego de esto, Patricio regresó con su familia, pero todas las noches soñaba que los irlandeses lo llamaban, él lo interpretó como una vocación a llevar el mensaje de Dios entre las tribus que todavía eran paganas, entonces decidió convertirse en un clérigo y se propuso convertir a los irlandeses.
Realizó todos los estudios necesarios tras lo cual fue ordenado diácono; su aspiración era viajar a Irlanda, pero sus superiores no estaban convencidos aún de eso
San Patricio completó todos sus estudios hasta lograr la ordenación sacerdotal. Se retiró durante un período en el famoso monasterio de Lerins para asimilar con toda su voluntad la vida monástica, convencido de que con este carisma podría establecer la Iglesia entre los pueblos celtas y escoceses.
Con este fin, también se fue a Italia para visitar a los pequeños monasterios y aprender un poco del método utilizado por los monjes de ese lugar para convertir a los habitantes de las islas. El método de evangelización parecía el adecuado y bastante efectivo.

El inicio misionero de su evangelización

San Patricio conoció luego, que los irlandeses (Celtic y escoceses), se agrupaban en una serie de tribus que formaban pequeños estados soberanos, por lo que era necesario solicitar al rey en cada uno de esos territorios, el permiso para predicar y la protección en los viajes misioneros. Así que buscó primero la conversión de los reyes y nobles. Luego, esto trajo consigo, la conversión de sus súbditos.
Las personas mayores se mostraron reacios a abandonar el paganismo, además de que San Patricio y sus discípulos tuvieron que soportar la aversión de los druidas (casta sacerdotal de los antiguos pueblos celtas paganos, que practicaban ritos en los bosques, incluso sacrificios humanos) que lo perseguían día y noche tendiéndoles emboscadas.
San Patricio siguió el ejemplo de otros santos misioneros de la época. Predicó incansablemente durante unos años, tratando de formar un clero local, de hecho, las ordenaciones sacerdotales eran numerosas y entre estos muchos discípulos llegaron a ser Obispos. Las vocaciones que consiguió en la región para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muy numerosas.

San patricio, las hojas de trébol y la Santísima Trinidad

Utilizaba un lenguaje sencillo para predicar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender
Aunque el santo obispo vivió por amor de Cristo entre los "bárbaros extranjeros" por muchos años, en su corazón sentía más la pertenencia romana y ardía el deseo de volver a su patria; pero su vocación misionera no le permitió nunca salir de la Iglesia de Irlanda, la cual Dios le había confiado, en la que pasa a ser nuevamente como la tierra de su cautiverio
San Patricio luchó por mucho tiempo contra los herejes pelagianos, que impedían su trabajo evangelizador, quienes contaban calumnias del Santo entre la gente del pueblo.
En su defensa, San Patricio escribió una lo que conocemos como "Las confesiones de San Patricio" aclarando que su trabajo misionero era la voluntad de Dios, en la misma escribió:
"A diario estoy a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier otra calamidad semejante".
"Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo el profeta: «Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá la manera de aliviarlos»"
Treinta y tres años duró la misión de San Patricio en las tierras de Irlanda. Logró conquistar para Dios una nación entera sin derramamiento de sangre, una nación que sigue fiel a su fe. Murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia
Durante el siglo VIII, el santo obispo fue reconocido como el apóstol nacional de Irlanda

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