miércoles, 19 de julio de 2017

San Símaco

San Símaco

Papa. Nació en Córcega y subió al pontificado en 498. Discutida su elección durante mucho tiempo y negada su legitimidad por el emperador Anastasio, Teodorico, rey de Italia, se declaró por su validez y expulsó al antipapa Lorenzo.
Uno de los primeros actos de su pontificado fue la convocación de un concilio en Roma (marzo de 499); en él se determinó que sería pontífice legítimo el que obtuviese la mayor parte de los sufragios del clero romano.
Entretanto, el emperador Atanasio publicó un libelo acusando a Símaco de maniqueísmo, a pesar de que el pontífice había desterrado a muchos de éstos al Africa.
San Enodio de Pavía se encargó de refutar este libelo difamatorio contra el papa, que murió en 514. Roma.
 Símaco (Cerdeña, c. 450-Roma, 19 de julio de 514) fue el 51.º papa de la Iglesia católica, de 498 a 514.
 Hijo de un tal Fortunato, fue archidiácono durante el pontificado de Anastasio II a quien sucedió en el pontificado al ser elegido por una parte del clero romano.

El mismo día de su elección, el 22 de noviembre de 498, una facción disidente del clero romano apoyada por el emperador bizantino Anastasio I, y encabezada por el senador Festo, procedió a la elección del arcipreste de Santa Práxedes, Lorenzo, como antipapa.

Ante la existencia de dos pontífices, el rey ostrogodo Teodorico el Grande, intentó acabar con el naciente cisma apoyando a Símaco quien, el 1 de marzo de 499 convocó un concilio en Roma en el que Lorenzo, tras aceptar la legitimidad de su rival como pontífice, fue nombrado obispo de Nocera. En este sínodo se decretó que todo clérigo que, durante el pontificado de un papa, intrigase para elegir a su futuro sucesor, sería excomulgado.

El cisma sin embargo se reinició cuando, en 501, el senador Festo acusó a Símaco de diversos crímenes​ y convenció a Lorenzo para que regresase a Roma. El Papa se negó a comparecer ante el rey para responder de las acusaciones alegando que ningún poder temporal tenía jurisdicción sobre él.

Se convocó nuevamente un sínodo conocido como Synodus Palmaris que, el 23 de octubre de 502, decretó que ninguna corte humana podía enjuiciar a un papa ya que este sólo podía ser juzgado por Dios.

Ante esto, Teodorico instaló a Lorenzo en el Palacio de Letrán como papa, con lo que el cisma se mantuvo abierto durante cuatro años hasta que, en 506, el rey retiró su apoyo a Lorenzo por su excesiva connivencia con la corte bizantina y, tras expulsar a todos los probizantinos, apoyó definitivamente a Símaco.

Durante su pontificado, Símaco apoyó económicamente a los obispos de África que se encontraban desterrados en Cerdeña tras las persecuciones a que los vándalos, de doctrina arriana, habían sometido a la Iglesia del norte de África. También concedió la libertad a los esclavos que mantenía la Iglesia y, asimismo, se le atribuye la construcción inicial del Palacio Vaticano.

Falleció el 19 de julio de 514.

 El Líber Pontificalis afirma que san Símaco era hijo de un tal Fortunato y que nació en Cerdeña. Recibió el bautismo en Roma, donde llegó a ser archidiácono del papa Anastasio II, a quien sucedió en el pontificado el año 490. Pero el día mismo de la elección de san Símaco, una minoría del clero, que simpatizaba con Bizancio, se reunió en Santa María la Mayor y eligió papa a Lorenzo, arcipreste de Santa Práxedes. En la empresa les ayudó, con dinero, un senador llamado Festo, a quien Anastasio, el emperador de Constantinopla que debía proteger más tarde a los monofisitas, había pagado para que procurase que el nuevo papa confirmase el documento imperial conocido con el nombre de «Nenótikon de Zenón», condenado por su predecesor.

Tanto san Símaco como Lorenzo apelaron al arriano Teodorico, rey de Ravena, quien zanjó la cuestión en favor de san Símaco, porque éste había sido elegido antes que Lorenzo y por un número mayor de miembros del clero. Teodorico aprovechó la ocasión para afirmar que Símaco «amaba al clero y al pueblo y era bueno, prudente, amable y gracioso». Sin embargo, la sentencia de Teodorico no puso fin a las dificultades que habían de perturbar la primera mitad del pontificado de san Símaco.

El nombre del santo no figura en los martirologios más antiguos, y apenas sabemos algo sobre su vida. Cuando Trasimundo, el rey arriano, desterró a Cerdeña a muchos obispos del África, San Símaco les envió dinero y vestidos para ellos y sus fieles. Todavía se conserva la carta que les escribió para consolarlos y que les envió junto con algunas reliquias de mártires. San Símaco fundó tres posadas para los pobres, socorrió a las víctimas de las incursiones de los bárbaros en el norte de Italia y rescató a numerosos cautivos. También decoró o restauró varias iglesias de Roma y construyó las basílicas de San Andrés, de San Pancracio extra muros y de Santa Inés, en la Vía Aurelia.

Según la costumbre de la época, todos estos hechos se conmemoraron en inscripciones. En una de ellas, refiriéndose al fin de las dificultades con el antipapa Lorenzo, san Símaco dice: «Los lobos han cesado de mordernos». El santo Pontífice murió el 19 de julio de 514 y fue sepultado en San Pedro.

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