“No hago esto para ganar premios, ni por el dinero, lo hago porque lo amo. Siempre he sido muy curioso y todo lo que he hecho ha sido alimentar mi interés y mi pasión. Creo que nunca voy a estar satisfecho”: con esa frase, Sting deja bastante claro su filosofía con respecto al mundo de la música. Como miembro de The Police, el bajista, guitarrista y cantante acuñó un estilo singular, cruce de caminos entre el punk, el reggae y el jazz, con un puñado de canciones atemporales que se ampliaron aún más como solista y con una carrera en la que ha osado evolucionar al margen de los patrones del rock y de su público.
Gordon Thomas Sumner se atrevió además en los últimos años a repensar sinfónicamente sus canciones, a explorar sus raíces celtas para un musical de Broadway y a indagar incluso entre madrigales y composiciones renacentistas. “Los gustos del público no me disuaden de seguir mi instinto. Unos se irán y otros volverán. Estoy aquí para aprender”, insiste con calma el reciente ganador del Polar Prize, el equivalente al Nobel de la música. Sus seguidores aplauden la vuelta a los viejos patrones en su último disco, 57th & 9th. “No es como si hubiese abandonado el rock and roll. Es lo que toco cada noche. Simplemente mis últimos álbumes han sido más esotéricos, siguiendo esa curiosidad mía. Este sigue la senda de los discos que solía hacer, pero no sé qué será lo siguiente”, previene.
El disco conecta de manera directa con la energía de sus primeras creaciones, las que hizo con The Police, y estas saltan hasta ocupar casi la mitad del repertorio de su actual gira. “Son canciones que compuse yo, melodías, letras, arreglos...”, exclama, antes de señalar que por esa razón no siente la diferencia entre las canciones de su época en solitario y las que firmó con su ex banda, como “Message in a bottle”, “Walking on the moon”, “So lonely” o “Roxanne”. ¿Cuánto del éxito de The Police le corresponde? “No me corresponde a mí decirlo. Creo que alcanzamos un gran equilibrio entre todos y que fue una parte fundamental de mi ADN”, se limita a responder. Entre esas canciones está la emblemática “Every breath you take”, himno sentimental que, por su aparente letra sexista protagonizada por un amante obsesivo, salió mal parada en revisiones posteriores. “Es una canción ambigua, muy romántica por un lado, pero también un poco escalofriante, y creo que eso es justo lo que la hace especial, porque a veces el amor puede superarte”, se defiende. La canción volvió a ganar actualidad recientemente por la interpretación que José Feliciano realizó durante la gala de entrega del Polar Prize en presencia del propio Sting, quien en las imágenes parecía incómodo con la versión del puertorriqueño. “No, no es cierto. Creo que el montaje me hace parecerlo, pero José es fantástico y estoy muy contento con toda aquella velada”, contradice él.
En sus canciones se cuelan desde hace décadas otras preocupaciones, como la crisis de los refugiados, y lo demuestra como promotor de diversas fundaciones, con sus declaraciones y con sus actos. De hecho, 57th & 9th fue presentado en la sala Bataclan de París, el escenario de uno de los más tristes y cruentos ataques de los atentados terroristas. Para él, “esos ataques tienen que ver con la ira más que con ninguna otra cosa, y a menudo provienen de gente que no encuentra su hueco en la sociedad”. No obstante, el hombre que considera el Brexit “un desastre” no piensa materializar su toma de conciencia en una futura carrera política. “Soy músico, esa es mi pasión”, ratifica, una afirmación que también vale para descartar una vuelta al cine. “No tengo tiempo con las giras”, argumenta. 
A sus 66 años, Sting se siente muy afortunado por la vida que ha llevado, a pesar de los “sacrificios” en forma de continuos viajes a los que su carrera lo obligó t que no le permitieron disfrutar de “una vida familiar normal” junto a sus seis hijos y seis nietos. En su actual gira, que pasó hace poco por la Argentina, lo acompaña Joe, uno de sus crecidos vástagos. ¿Le exigen más al heredero por ser quien es? “Eso hay que preguntárselo a él. Ha tenido que vivir muchos años a mi sombra, pero yo también viví a la sombra de mi padre. Todos lo hemos hecho”, cierra.