sábado, 12 de agosto de 2017

Cuando los derechos humanos importan

13/07/2003

EN LONDRES, KIRCHNER DEFINIO SU
GIRA POR LA ECONOMIA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Cuando los derechos humanos importan

Fue tajante: “Lo sostuve siempre y no voy a cambiar ahora que soy presidente”, dijo en una reunión en la que confirmó que se reúne con organismos de derechos humanos en Francia y España. Kirchner ve la situación argentina como similar a la desnazificación de posguerra. El tema Malvinas y los problemas económicos.

 En su primera gira europea, el presidente Néstor Kirchner quiere dejar en claro que el tema de los derechos humanos está en su agenda no sólo por convicción, sino también porque imagina que si la Justicia le da una resolución definitiva, el país ofrecerá una imagen de seriedad. “En el mundo, respetar la Justicia vale tanto como pagar la deuda”, sostuvo. Por eso, el miércoles y el jueves próximo recibirá a los organismos impulsores de las causas contra represores que se llevan adelante en Francia y en España para confirmarles que serán los jueces sin intromisión del poder político quienes resolverán el destino de cada militar acusado. “Estoy totalmente definido en este tema. Lo sostuve siempre, así que no voy a cambiar ahora que soy presidente”, explicó ayer Kirchner en la residencia del embajador argentino en Londres.
Para el Presidente la situación a la que se enfrenta es similar a la producida en Europa con las consecuencias de la posguerra. Y que así como todavía se persigue y condena a los criminales de guerra del nazismo, de la misma forma debería proceder la Argentina con quienes torturaron y asesinaron durante la dictadura militar. Kirchner se expresará así en los encuentros que mantendrá en los próximos días en París y en Madrid, un pedido que le habían hecho llegar los representantes de las víctimas del terrorismo de Estado.
La cuestión comenzó a teñir la gira presidencial desde que el juez español Baltasar Garzón reiteró el martes pasado un pedido de extradición contra 46 represores argentinos, apenas un día después de que Kirchner anunciara en la cena anual con la cúpula de las Fuerzas Armadas que el reencuentro de la sociedad no debía venir del “silencio y la complicidad”. Con esa frase adelantó su predisposición a anular el decreto de Fernando de la Rúa que rechaza todo pedido de extradición. Pero el apresuramiento de Garzón no le cayó nada bien a Kirchner, que no quiere aparecer actuando bajo presión.
Incluso, en la delegación argentina en Londres se especulaba con la posibilidad de que alguno de sus integrantes se contactara en Madrid con el juez español para explicarle la postura del Gobierno. Kirchner está convencido de dar ese paso, pero todavía necesita un poco más de tiempo para ajustar ciertos detalles legales y técnicos. No hay muchos candidatos para hacer la gestión ante el juez español: dado los pocos acompañantes del Presidente, quienes podrían comunicarse con Garzón serían el gobernador de Santa Cruz, Héctor Icazuriaga, o el jefe de la SIDE, Sergio Acevedo. Pero las tratativas no estaban confirmadas, ya que el juez español tampoco se reúne con funcionarios.
Por si hacía falta, Kirchner confirmó que el Estado argentino no asistirá con ayuda legal al ex represor Ricardo Cavallo, detenido en Madrid luego de ser extraditado desde México. Cavallo intentó utilizar su condición de marino retirado para involucrar al Estado en su defensa, pero no consiguió que el Gobierno se mosqueara.
Tercera Vía
Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, tuvieron ayer su último día libre en la capital inglesa antes de sumergirse en su primera actividad oficial: la Cumbre de Gobiernos Progresistas que se iniciará hoy con una recepción y cena que ofrecerá el premier Tony Blair a los 13 presidentes participantes.
Los Kirchner no se pudieron quejar. Les tocó un día que los londinenses suelen ir a buscar a otros países: sol a pleno y temperatura de 26 grados. Los sitios turísticos estaban repletos de viajantes de las razas e idiomas que se pueda imaginar, pero como era su primera vez a orillas del Támesis se sintieron obligados a ir hasta el Big Ben y el Parlamento, cruzaron el río y volvieron.
Otra parada fue el British Museum, a ver en vivo las momias y esculturas que Cristina conocía de los libros. Como todo visitante del museo más antiguo del mundo –el British fue fundado en 1753–, quedaron impactados por la extraordinaria cosecha cultural que han realizado los británicos en sus siglos de saqueo por todo el mundo, incluyendo la más importante de todas: los frisos del Partenón griego.
De vuelta a la residencia del embajador, los Kirchner se encerraron a elaborar lo que dirán en la cumbre de presidentes. No dejaron entrever mucho, pero el matrimonio no permitirá que su presencia pase inadvertida. Llevarán una postura firme sobre lo que consideran que debe ser la Tercera Vía hoy. Esa postura –supuesta respuesta de las democracias progresistas al fracaso del neoliberalismo– la consideran demasiado elástica cuando se trata de los países desarrollados, lo que deriva en una pérdida de prestigio para el centroizquierda. En ese terreno, considerarían que, por ejemplo, no es muy coherente llamarse progresista e invadir Irak. Blair agradecido.
A propósito del primer ministro inglés, Kirchner confirmó que “vamos a reafirmar fuertemente” la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas en el encuentro bilateral que mantendrán mañana. El Presidente identificó su postura con la mantenida por el canciller Rafael Bielsa ante el Comité de Descolonización de la ONU en junio pasado. También adelantó que ésa será de ahora en más una política de Estado, que se ratificará en cuanto foro o encuentro sea necesario. En la ONU, Bielsa sostuvo que la victoria militar de 1982 no le da derecho a Inglaterra a eliminar toda negociación sobre la soberanía.
Para cerrar el tema ONU, en la comitiva presidencial estaban entusiasmados con la posibilidad cierta de que Kirchner sea uno de los oradores de la apertura de las sesiones de la Asamblea General que se realizará en septiembre en Nueva York. El Presidente ya contaría con el aval de varios países latinoamericanos para ocupar ese lugar.
En la larga lista de encuentros informales ya confirmados para mañana, Kirchner se verá con el canciller alemán, Gerhard Schroeder. Ayer a la tarde, el Presidente tenía muy estudiados los números de Alemania y su relación comercial con la Argentina. Su preocupación eran las noticias de embargos contra edificios y cuentas argentinas en tierras germanas debido al default de la deuda externa. Al Presidente le había llamado la atención tanta rigurosidad de un país que tiene un ingreso per cápita superior a los 22 mil dólares y un gobierno progre.
Uno de los puntos que planteará el Presidente en la gira europea será que los acreedores tienen que comprender la necesidad de aceptar una quita sustancial de la deuda externa. “Hicieron un mal negocio, es como si hubieran invertido en una empresa que quebró”, compararon en su entorno. Su convencimiento es que si las soluciones a las consecuencias derivadas de la debacle económica se plantean con seriedad serán bien recibidas, aunque no sea lo que se quiere oír. Lo mismo esgrimirá cuando se reúna con empresarios que tienen sus capitales invertidos en las privatizadas. “Las empresas también tienen que dar cuenta de sus errores y de cuando se aprovecharon de las tarifas en dólares”, remarcaban.
Con la sinceridad, dicen cerca de Kirchner, no le va mal. Una prueba de ello sería la carta que le envió el titular del FMI, Horst Köhler (ver aparte). Si es rígido en sus posturas al Presidente le preocupa aclarar que no es mala predisposición. “Venimos a hablar de todo, pero no en una actitud de sumisión ni de aceptar paternalismos”, aclaran en su entorno. Kirchner considera esencial que el país recupere una estrecha vinculación a Europa para nivelar lo realizado en la década menemista de lasrelaciones carnales, punto que era, en verdad, el principal motivo que lo llevó a subirse al Tango 01.
Hubo un dato que fue resaltado: mientras el embajador en Washington, José Bordón, hablaba ayer de un encuentro entre Kirchner y George Bush para septiembre, cerca del santacruceño se encargaban de bajar las expectativas. “Obviamente nos interesa, pero vamos a ver. Tenemos que avanzar en algunos temas antes de reunirnos con Bush”, sostenían.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 LA RECUPERACION DEL SENTIDO EN LA
POLITICA TRAS UNA DECADA DE MENTIRA

Las palabras y las cosas

Los discursos presidenciales, un nuevo estilo. La sorpresa militar y la identificación de los nuevos con lo peor. La, inexplicable, bronca oficial con Garzón. El dilema de las leyes de la impunidad y los tiempos. Un aumento, otra costumbre olvidada, con un mensaje al FMI incluido. El PJ, oy, oy, oy. Y algo sobre Barrionuevo en el salón Felipe Vallese.

 Por Mario Wainfeld

 “Si (como afirma el Griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de rosa está la rosa Y todo el Nilo en la palabra Nilo”

Jorge Luis Borges. “El Golem”.

Cuando habla Kirchner, pasa algo. Dos discursos, el de la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas y el de la Bolsa de Comercio, dieron el tono de la actividad presidencial de la semana. Fueron dos discursos duros, ante auditorios acostumbrados a ser adulados desde sucesivos gobiernos. Desde el 25 de mayo, la palabra presidencial tiene un peso y un sentido largamente traspapelado en la política local. Néstor Kirchner no es un “pico de oro”, a veces ni siquiera un orador con encanto, pero tiene un par de virtudes esenciales para la comunicación democrática: lo que dice se entiende y, además, expresa lo que piensa. Cuando el Presidente afirma estar a favor de algo, está nomás a favor. Cuando critica, está en contra. Y cuando dice que piensa acometer tal o cual acción, héte aquí que de eso se trata. Otro logro comunicacional de Kirchner; en breve lapso ha convencido a casi toda la sociedad (descreída en función de su experiencia) de que su verba es sincera. Se puede discutir, se discute acerca de la pertinencia de sus decisiones, de su factibilidad, de su prudencia... pero nadie dice, porque nadie cree, que su palabra es un artificio, una añagaza, un camuflaje.
Valga rememorar lo que hizo Carlos Menem con la palabra política. La transformó en algo sin valor, en un mero galimatías, en un timo permanente. En una suma de sobreentendidos, de relecturas, de manejos lúdicos. Valga subrayar que no lo logró solo, que el riojano violó confesamente su primer contrato electoral y que la sociedad no sólo lo indultó, lo reeligió. Lo acompañó un tramo determinante de la sociedad, votando al mentiroso asumido. Lo plebiscitó en 1991, 1993 y 1995. El sociólogo-filósofo... Jean Baudrillard que usó y abusó de conceptos como “simulacro” se perdió con Menem un fascinante objeto de estudio.
De Fernando de la Rúa, un incapaz dotado de un lenguaje capcioso a la vez pretencioso y hueco, mejor ni ocuparse. Eduardo Duhalde marcó quizás un punto de inflexión pues hizo algunas promesas que honró, incluida la de acortar su mandato y excluirse de la lucha electoral... sin conseguir que casi nadie creyera en su sinceridad, hasta que sus conductas corroboraron sus dichos. Kir-
chner ha recuperado la palabra política y con ella determina escenarios, alineamientos, conductas. Definidos sus rumbos, sus adversarios, el territorio de los debates –no es poco en menos de dos meses de gestión– queda claro que piensa lo que dice y que anhela hacer lo que promete. Y empieza a transitar un desfiladero, el de demostrar que puede hacer lo que promete.
Fríos, pocos y malos
“El clima era gélido”, describe uno de los funcionarios que compartió, a disgusto, la cena de camaradería y no se refiere al clima de afuera del salón. De por sí había pocos uniformados, no ya porque con buen tino no se invitó a los retirados sino porque mucho personal en actividad le hurtó el cuerpo al convite. Acostumbrados a otro tipo de trato, los militares digirieron mal las palabras que les dirigió Kirchner, “memoria” “verdad” “Justicia”, connotadas inequívocamente porque remiten a debates públicos sostenidos durante décadas.
El mensaje, “no a la impunidad”, cayó mal. Un ex ministro de anteriores gobiernos que conoce el paño, y a menudo lo expresa, describe el sentir castrense a Página/12, a condición de guardar su nombre. “Los militares se sienten relegados. Se quejan de que no se los recibe en la Casa de Gobierno ni se los sube al Tango 01, siendo que el Presidente dialoga con muchos otros sectores. Explican que ellos defendieron la institucionalidad en diciembre de 2001. Ahí la gente pedía que se fueran todos y las Fuerzas Armadas reportaron al poder civil.” La interpretación asombra, pues sólo ojos muy miopes pueden dejar de ver que la revuelta incluía en el repudio a los militares y no les reservaba ningún lugar, menos el de representarla. Pero los cuarteles parecen distorsionar la óptica de la realidad.
–Hubo algunos planteos de cuadros de la Armada. Los marinos son orgánicos, no generan liderazgos alternativos como sí pueden surgir en el Ejército, pero planteos hicieron– sigue el intérprete.
–¿Qué es un planteo, en el 2003? –busca desasnarse Página/12.
–Un pedido de explicaciones, con presencia del superior. Ni más ni menos. A la larga, una forma de desgaste de la comandancia. Algunos grupos piensan otras formas de respuesta, por ejemplo iniciar acciones internacionales contra los que mataron a cuadros de las Fuerzas Armadas. Puede haber una en Estados Unidos, acaso una en España. Ya se va a enterar. No crea que en el mundo no hay jueces de derecha dispuestos a invocar la extraterritoralidad, profetiza el hombre.
–¿Qué hay de cierto en el apoyo de la Armada a la defensa de Ricardo Cavallo?
–Nada que pueda probarse, pero la solidaridad de la Marina está. Es más, Cavallo ya puede ir contando con la solidaridad de otras Armadas, incluida la española. Los marinos son un poco como los masones, tienen lazos que trascienden las nacionalidades.
Una voz del actual gobierno añade otra referencia. Roberto Bendini, cuya única acción pública fue ratificar la autoridad del Comandante en Jefe, se queja entre sus amigos de que no tiene diálogo con Kirchner. “Comparto con él la visión de un Ejército nacional. En el Sur nos quedábamos hablando durante horas, hasta la madrugada, Acá no me llama, no me consulta”, cuenta que rezonga el jefe de Ejército, más allá de sus gestos, políticamente correctos.
Como fuera, el “malestar” militar existe y tiene poco peso específico, máxime si los uniformados porfían en desoír el consejo presidencial y no separan la paja del trigo. “A todos les molestaría que hubiera extradiciones –relata el entendedor–, –aún a los más nuevos, que no estuvieron involucrados en el terrorismo de Estado. Piensan que el rechazo público los abarca, se sienten discriminados, leprosos.” Tras los muros, habrá algunos sordos ruidos, pero poco poder de fuego en una sociedad distinta a la de treinta, cuarenta o cincuenta años ha.
La dificultad cabal para el Gobierno en el correcto rumbo que ha emprendido, no es el manejable frente castrense sino el laberíntico terreno judicial. Básicamente, porque en él ocurre algo que suele incordiar al Presidente y sus allegados, que es la pluralidad de actores que impiden el monopolio del manejo de los tiempos. “Garzón nos operó”, fue una queja escuchada recurrentemente en la Rosada y sus adyacencias. En realidad, Garzón “hizo” de Baltasar Garzón, un francotirador no habituado a acordar sus tiempos con ningún gobierno. Así es el valiente y coherente juez español, cabrón, decidido y nada proclive a tomas y dacas.
Pero si no debe sorprender que Garzón sea Garzón, no deja de ser verdad que su apuro le cambió los tiempos al oficialismo. La eventual derogación del decreto que impide, in limine, todo pedido de extradición fundado en comisión de crímenes de lesa humanidad, dejaría a muchos represores más cerca del juzgamiento en ultramar que en la Argentina. Una solución que paradojalmente, hoy por hoy, no desean (por razones bien distintas) ni los defensores de los derechos humanos ni sus violadores más conspicuos. Aquellos porque anhelan que la verdad y la Justicia se sustancien acá, donde se cometieron los crímenes de modo que la Argentina logre algo alcanzado por muy pocos países de la Tierra y deje de ser un aguantadero de genocidas. Estos porque malician que, perdidos por perdidos, acá tienen más oportunidad de zafar que ante magistrados de otras latitudes.
El problema es que el juzgamiento en Argentina, al que también aspira el Gobierno, depende de una variable difícil de controlar, la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de la impunidad por parte de la Corte Suprema. Hasta hace un par de semanas no había ni un solo supremo dispuesto a fallar en ese sentido. La pronta incorporación de Eugenio Raúl Zaffaroni permitiría un voto a favor. Y es dable imaginar un cambio de postura de Juan Carlos Maqueda, en consonancia con los deseos oficiales. Pero siguen faltando tres votos y no parece sencillo que haya tamaños virajes.
Tal vez la intención del Gobierno era esperar los inminentes cambios de staff en la Corte. Los estrategas oficiales imaginan que Eduardo Moliné O’ Connor no pasará de agosto, que Carlos Fayt se irá en buen orden después de soplar 20 velitas como cortesano (esto es en el próximo diciembre) y que Guillermo López no durará mucho más. Así las cosas, con el pie a fondo en el acelerador, a fin del verano de 2004 podría haber cuatro nuevos supremos, incluyendo a Zaffaroni. Tal vez recién entonces podría esperarse un fallo contra las leyes de la impunidad. El punto es que los pedidos de extradición llegarán antes y catalizarán un escenario que acaso ninguno de los protagonistas centrales anhela, pero que –como suele ocurrir con tantas facetas de la realidad– no es fácil de manejar del todo.
¿Cómo se escribía “aumento”?
Los ministros de Economía y de Trabajo anunciaron aumentos en las jubilaciones y pensiones mínimas, en el salario mínimo vital y móvil y un progresivo blanqueo de una asignación remunerativa. Carlos Tomada se encargó de resaltar que lo principal que había en juego era “un cambio en la tendencia”, y cabe reconocer que así es, asumiendo los acotados montos en juego y del patente minimalismo de Roberto Lavagna. Pero lo cierto es que hace añares que el Gobierno no aumenta nada que no sean tarifas o impuestos al consumo.
Los objetivos declarados, y compartibles, de las medidas son el incremento del poder de consumo de millones de argentinos especialmente empobrecidos, el blanqueo de parte de la nómina salarial y el consiguiente incremento de la recaudación fiscal. Lavagna predica que el crecimiento económico de los últimos tiempos tuvo como punta de lanza la sustitución de importaciones y que más recientemente pasa a tener otro bastión en el mercado interno. Si es fácil coincidir en la primera parte es peliagudo registrar la segunda. Como fuera, un incremento en los ingresos mínimos apunta a un norte correcto.
Amén de lo ostensible, las medidas tienen dos finalidades menos explícitas, pero esenciales en la mente del Gobierno. A saber:
- En Trabajo piensan que inducirá mínimas subas en salarios del sector privado. Aunque no lo expresan así, suponen que ocurrirá prolijamente lo contrario de lo acaecido en el 2000 cuando un recorte salarial dispuesto por José Luis Machinea contagió a los privados.
- Economía lanzó un mensaje que va más allá de las fronteras argentinas. Lavagna explicó que el aumento a los jubilados se resolvió porque hubo un aumento en la recaudación impositiva. Daría la sensación de ser una inconsecuencia, pues se resolvió asumir un gasto permanente en función de un mayor ingreso contingente. En términos de caja lo que “podía” obrarse es, como se hizo en junio, una asignación temporaria (entonces fue el adelanto del aguinaldo a los jubilados). Pero Lavagna no incurrió en un error de concepto, su supuesta incongruencia fue una señal. Transmitió, de cara sobre todo al Fondo Monetario Internacional (FMI), el criterio quetiene el Gobierno con sus excedentes superavitarios. Que es aplicarlos prioritariamente a su frente social interno y no al inminente pago de la deuda externa.
Con Lole, pero sin foto
Obsesionado con la comunicación de las acciones de su Gobierno como pocos, Kirchner llena de exigencias a sus funcionarios a fin de restringir los anuncios, los contactos informales. La propia imagen presidencial es dosificada con cuidado impar. Así, por ejemplo, el jueves el Presidente tuvo dos reuniones de despareja entidad y simpatía. Una fue simpática, la otra importante. La una con Emanuel Ginóbili, un ídolo deportivo naciente provisto de inusual llaneza y buena onda. La otra con el taciturno y quizá hipocondríaco Carlos Reutemann. Huelga decir que fue la más importante la que no dejó memoria gráfica, es decir la respectiva foto.
El no inmortalizado encuentro con el Lole vino a sellar el acuerdo del Gobierno con el PJ santafesino, un trago que a disgusto, el Gobierno decidió asumir. “Hizo bien –dice un duhaldista del Gabinete– cuando las papas queman, se gobierna con los propios y no con los librepensadores. Los librepensadores sirven en momentos de euforia, pero cuando viene la crisis, privilegian sus posturas individuales. ¿Quién te banca entonces? Los 110 o 120 diputados del PJ”, sintetiza el hombre el pensamiento de buena parte del peronismo. Librepensadores son, a su ver, figuras como Miguel Bonasso, por cuya candidatura el Gobierno quemó un par de naves. Y, acaso, el mismo Aníbal Ibarra, que es otra osada apuesta del kirchnerismo.
Lo es aún más la elección en Misiones para la cual Duhalde y Kir-
chner han pactado, a lo Guido Di Tella, un “paraguas” para disentir. El oficialismo nacional juega con Carlos Rovira, quien va por afuera del PJ y en coalición con los radicales. Algo que a los peronistas del interior los escuece tanto como fastidiaría a un hincha de River que Fernando Cavenaghi pasara a jugar en Boca. La provocadora decisión de Kirchner (“odia a Ramón Puerta como antes odiaba a Menem”, dicen los que lo conocen de cerca) le da a esa elección provincial de un distrito usualmente no determinante un alto potencial simbólico.
No puede ni reprocharse ni elogiarse purismo en el modo en que Kirchner opera en relación al PJ. Algunas de sus alianzas aluden a ampliar su base de sustentación, otras a mantener a su lado a los 110 de fierro. Algunas aluden a la nueva política, otras a la muy vieja (Gildo Insfrán y el mismo Carlos Rovira). En esa ambigüedad se inscribe la propia relación con Duhalde que se congracia con la nueva política, pero que conserva relaciones sanctas y de las otras con núcleos duros de la vieja. La designación del duhaldista Carlos Caterbetti en el Mercado Central y la confirmación de Humberto Roggero (un adalid parlamentario de la entrega del patrimonio nacional) como embajador político en Italia, aluden más al pago al aliado bonaerense que a la renovación de la política.
Lole de la mano del impresentable PJ santafesino e Ibarra. Bonasso e Insfrán. Transitando los grises, Kirchner busca consolidar un poder propio dentro del PJ, una tarea ímproba que supone una alquimia entre los librepensadores, los nuevos y “los de fierro”. Todo un brete.
Las palabras cumbres
“Esta es la agenda de la Tercera Vía de Bush”, satirizó Kirchner leyendo las propuestas liminares para la Cumbre progresista que será su primera escala en el viaje a Europa. En efecto, de la mano de Tony Blair, los temas propuestos parecían redactados desde los escombros de las Torres Gemelas: terrorismo internacional, proliferación de armas nucleares... “Ni una palabra de pobreza, desempleo, desigualdad”, cuestionó el Presidente ante su círculo íntimo y se propone añadir esos ítem a la desvalida agenda de los supuestos progres primermundistas.
Recuperar la palabra puede semejar una minucia pero, si bien se mira, un sistema democrático es una red de comunicación y la palabra un instrumento esencial. “Roban, pero hacen,” se pensó alguna vez y se toleró, así como se toleró que mintieran, pero hicieran. Un emblema de esos tiempos, Luis Barrionuevo, defendió su privilegios en el PAMI desde el salón Felipe Vallese de la CGT. Vallese fue un obrero asesinado por la represión durante la Resistencia peronista. Que la CGT siga honrando su memoria es (por decirlo con delicadeza) contradictorio con sus últimos 25 años de historia. Que Barrionuevo mezcle su nombre con esas memorias, una obscenidad, un sarcasmo de mal gusto.
Pero la Argentina se acostumbró a eso. A una permanente degradación de las promesas, a una eterna malversación del pasado y de las tradiciones, a un repetido juego de fulleros.
Mucho debe recuperar la Argentina tras años de extravíos y de infantilismo colectivo. Para lograrlo no bastará con ser claro, decir lo que se piensa y designar con precisión enemigos, adversarios y aliados, tal lo que viene haciendo el Gobierno. No bastará, pero es imprescindible.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 PRIVATIZACIONES Y SEGURIDAD

Cara y ceca

Los preparativos para la renegociación de los contratos con las empresas privatizadas y la alianza entre policía, política y delito en la provincia de Buenos Aires fueron los temas centrales en la sexta semana del gobierno de Kirchner. El convenio con los investigadores de FLACSO Azpiazu y Basualdo indica que los intentos por mejorar la calidad institucional no excluirán el campo fundamental de la economía. Réplicas de la interminable batalla Menem-Duhalde en las intendencias y comisarías del Gran Buenos Aires.

 Por Horacio Verbitsky

 Todos imaginan y el ministro de Economía Roberto Lavagna lo admitió en conferencia de prensa, que durante su gira europea el presidente Néstor Kirchner escuchará el reclamo de los accionistas de las empresas privatizadas de servicios públicos por aumentos de sus tarifas. Entre ellos hay tanto inversores privados como estados nacionales y algunos de ellos son al mismo tiempo accionistas principales del Fondo Monetario Internacional. Es difícil imaginar otro conflicto más decisivo para reformular el funcionamiento de la economía y su relación con la política y la sociedad. Kirchner se preparó para la discusión que le espera: antes de partir recibió en Olivos a Daniel Azpiazu y Eduardo Basualdo, los mayores expertos del país en la materia. Basualdo dirige el Area de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y Azpiazu su programa “Privatización y Regulación en la Economía Argentina”, iniciado en 1992, en los primeros años del desguace del Estado. Ambos forman parte del grupo de economistas que desde la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires elaboraron el Plan Fénix. Basualdo también integra la Comisión Directiva del Centro de Estudios Legales y Sociales. Antes del encuentro con Kirchner, Azpiazu y Basualdo se habían reunido con el secretario legal y técnico de la presidencia, Carlos Zanini, y con la senadora Cristina Fernández de Kirchner. Ella los sorprendió con referencias a uno de sus primeros libros, que había leído, acerca del “Nuevo poder económico”. De ninguno de esos encuentros participó el ministro de Educación, Daniel Filmus, quien hace años se desvinculó de FLACSO.
El instrumento
De acuerdo con lo convenido en la reunión de Azpiazu y Basualdo con Kirchner el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, firmó el viernes un compromiso de cooperación y asistencia técnica por dos años, renovable en forma automática, con Guillermina Tiramonti, directora de la sede argentina de la FLACSO. El escueto texto dice que FLACSO asistirá a De Vido en la “evolución, regulación y control de los servicios públicos y el destino y composición de la inversión pública”. Para ello se realizarán “investigaciones, estudios, consultorías, programas y otras actividades de asistencia técnica”, mediante convenios específicos. Así pertrechado, De Vido se sentará a tomar las decisiones que Kirchner quiso que compartiera con Lavagna, quien tiene sus propios asesores. Ya sea que los dos ministros conserven la armonía, ya sea que se produzca alguna discrepancia, De Vido dispondrá así de un precioso instrumento para equilibrar la mayor experiencia nacional e internacional y el indudable peso específico del ministro de Economía.
Por primera vez en casi quince años un gobierno no dependerá para su información de las propias empresas prestadoras de los servicios o de reguladores cooptados por ellas. Por supuesto, liberales y radicales también tienen centros de estudios que conocen la problemática pero, a diferencia de los investigadores de FLACSO, sus posiciones están condicionadas por una visión ideológica en la que las superganancias de las compañías o no guardan relación alguna con el empobrecimiento generalizado, el aumento de la desocupación, el desmantelamiento de las pequeñas y medianas empresas proveedoras, la fuga de capitales y la evasión fiscal o sí lo guardan pero ¿qué pudimos, quisimos o supimos hacer nosotros para impedirlo? Tan coherente como lo fue la relación de aquellos académicos con los gobiernos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa es la de éstos con el de Kir-
chner. Esto sugiere que los intentos por mejorar la calidad institucional (o parafraseando la jerga del Banco Mundial llevar a cabo las reformas de tercera generación) no excluirán el campo fundamental de la economía. Como parte del programa citado, Basualdo, Azpiazu y otros investigadores de su equipo (como Martín Schorr, Enrique Arceo, Hugo Nochteff, Karina Forcinito, Martín Abeles, Julieta Pesce, Camila Arza, Joon Hee Bang, Adolfo Vispo) han publicado tres libros, una docena de artículos y una veintena de documentos de trabajo que recorren todos los temas que estarán yacentes o subyacentes en la mesa de la negociación con las compañías privatizadas. Las constataciones de algunos de esos trabajos impresionaron a De Vido. Por la suma de privilegios concedidos por el poder político la facturación de las empresas privatizadas creció entre 1993 y 2001 casi siete veces más que el Producto Bruto. Sus márgenes de rentabilidad fueron 14 veces mayores que los de las empresas más grandes del país que no participaron en las privatizaciones y entre dos y cuatro veces mayores que las de las prestadoras de los mismos servicios en otros países, incluso los de sus casas matrices. Aun después de la devaluación casi todas esas firmas continuaron arrojando superávit operativo y su único problema deriva de sus deudas en dólares. Pero ello se debe a decisiones de las que la sociedad no es responsable, ya que esas empresas repartieron dividendos a sus accionistas e hicieron sus inversiones con endeudamiento externo. Una parte significativa de esa deuda fue para importar bienes de capital e insumos de firmas vinculadas, lo que les permitió inflar costos y eludir impuesto a las ganancias, mientras se desmantelaba la industria local de proveedores. Otra parte sustancial del endeudamiento no se invirtió en el proceso productivo sino en la especulación financiera. Las privatizadas también contribuyeron al crecimiento del desempleo en un 2,2 por ciento de la Población Económicamente Activa, mientras los incrementos tarifarios hicieron que el pago de servicios pasara a insumir casi el 15 por ciento del presupuesto de los hogares más pobres, que postergaron otros consumos esenciales.
Nuevo marco
Esta experiencia de FLACSO se volcará en la formulación de una nueva ley marco para el conjunto de los servicios públicos privatizados y de esquemas regulatorios específicos para todos los servicios públicos que permanezcan en manos privadas. También en la revisión del grado de cumplimiento de las misiones y funciones de los entes reguladores y los órganos de control, y la elaboración de una ley que establezca los criterios generales y modalidades de funcionamiento de los entes. Además se redactará una ley específica para cada una de las agencias de regulación y se estudiará la posibilidad de articular aquellas vinculadas con actividades afines, complementarias y/o integradas vertical u horizontalmente (como el mercado energético).
Como anticiparon De Vido y Lavagna al anunciar que el plazo para la renegociación de los contratos se extenderá hasta diciembre de 2004, también se mantendrán las cinco condiciones establecidas en la ley de emergencia que vence a fines de este año para la renegociación con las 61 prestatarias: se considerará el impacto de las tarifas en la competitividad de la economía y en la distribución de los ingresos, la calidad de los servicios y los planes de inversión, el interés de los usuarios y la accesibilidad de los servicios, la seguridad de los sistemas y, recién en último lugar, la rentabilidad de las empresas. Los investigadores de FLACSO detectarán los compromisos contractuales incumplidos en materia de inversiones y/o de metas de expansión de los servicios que el gobierno pueda exigir en forma perentoria, revisarán los incumplimientos de las empresas que puedan dar lugar a la rescisión de los contratos y analizarán todas las renegociaciones habidas desde que se firmaron los contratos originales, en busca de determinar y revertir todas las ilegalidades acumuladas. Esto comprendería incluso sanciones a las empresas y resarcimiento a los usuarios y consumidores.
Para las compañías la cuestión se reduce al incremento de las tarifas o la obtención de otro tipo de beneficios (como los subsidios que comenzó a concederles la administración del Senador Eduardo Duhalde). El Estado, en cambio, explorará nuevos criterios de tarifación, ya que los monstruosos niveles de pobreza e indigencia tornan los servicios desmesurados o impagables para los sectores de menores ingresos y en muchos casos imposible el acceso a ellos. Ello implicaría replantear la prohibición de subsidios cruzados que fue una de las reglas maestras de las privatizaciones del menemismo. Otra de las leyes en cuya elaboración trabajarán los investigadores de FLACSO incorporará la tarifa de interés social y la universalización de acceso a los servicios públicos, con el propósito de asegurar la prestación de aquellos servicios de carácter esencial para la salud y la calidad de vida de la población. Otros objetivos del trabajo que Kirchner y De Vido esperan de ellos es asegurar el pleno cumplimiento de las leyes de “compre argentino” y de “contrate nacional”, la recuperación de instrumentos de política económica en general e industrial en particular; el desarrollo por parte de las empresas privatizadas de proveedores locales y la incorporación del desarrollo científico y tecnológico. También procurarán que el endeudamiento de las empresas adjudicatarias se ajuste a determinados coeficientes en relación al aporte de capital propio y a su patrimonio neto. La vastedad del trabajo incluye el control sobre las compras de las empresas a firmas del mismo grupo económico que por vía de la sobre o la subfacturación les permite transferir beneficios al exterior y evadir impuestos en el país, el seguimiento de las fusiones y adquisiciones que involucren a las empresas privatizadas y sus prácticas anticompetitivas y nuevas regulaciones referidas a la propiedad de los paquetes accionarios que, hasta ahora, han cambiado de mano sin restricción alguna.
El toro por las astas
Otro de los temas centrales que marcarán el éxito o el fracaso del gobierno que hoy cumple apenas seis semanas es la seguridad. Según Kirchner una clave para resolverlo pasa por la política. Así lo sugirió en la ceremonia de homenaje a los policías caídos al incluir entre las causas de la inseguridad a “las dirigencias políticas que no han estado a la altura de las circunstancias”. Más específico fue el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Beliz, al proclamar en La Plata que venía a pedirle al gobernador Felipe Solá “que tome el toro por las astas”. Antes, Kir-
chner le había dicho en privado que si se decidía a actuar el gobierno nacional lo apoyaría y le había pedido que designara un nuevo ministro de Seguridad, dada la ostensible desorientación del actual. Solá le contestó que entregar la cabeza de Juan Pablo Cafiero equivalía a admitir que se equivocó y ofrecer un argumento electoral al subcomisario Luis Abelardo Picapiedras y el coronel Aldo Hulk. Gente próxima al ministerio bonaerense de Seguridad divulgó que el gobernador había pensado ofrecerle la jefatura de su policía al ex jefe del Ejército, general Martín Balza. Aunque Solá no contestó dos llamados para consultarlo sobre el tema, otras fuentes seguras indican que no es cierto que ahora haya pensado en semejante despropósito. Sin embargo, hace poco más de dos meses se reunió con Balza y le preguntó si le interesaría hacerse cargo no de la policía sino del ministerio de Seguridad. Balza le pidió unos días y respondió que no se sentía capacitado. Como bien lo postulan las leyes de defensa nacional y de seguridad interior, aunque en ambos casos se empleen armas de fuego se trata de especialidades por completo distintas y cada vez que se confundieron el país vivió horas trágicas.
La proximidad de las elecciones produce respuestas espasmódicas que lejos de solucionar los problemas, los agravan. Solá anunció que él es el jefe de policía, con lo cual le dejó servida una réplica irónica al subcomisario Picapiedras. Tampoco vaciló en tripular uno de los patrulleros que entregó a sus hombres, en una de las escenas más ridículas que ha producido la política bonaerense. Es posible que Solá nunca llegue a pronunciar frases tan brutales como las que usó hace cuatro años su predecesor Carlos Rückauf en su campaña, pero algunos de los decretos que firmó el viernes son tan efectistas como peligrosos. Según Solá los índices de delincuencia se van a reducir en forma drástica “cueste lo que cueste”, palabras que no afectarán los índices de criminalidad pero que acentuarán la ilegalidad vigente. Las facultades de cachear a los ciudadanos ya fueron otorgadas a la policía por Rückauf y en nada mejoraron la seguridad. La autorización a los fiscales para practicar allanamientos sin orden del juez de garantías es una enormidad jurídica que tendrá horribles consecuencias prácticas. Un muy alto número de fiscales siguen delegando la instrucción de las causas en la policía. El ministerio público, bajo la conducción de Eduardo De la Cruz, ha encubierto todo tipo de atropellos y hasta su relación con los desarmaderos podría quedar bajo investigación. El efecto de estas decisiones será un nuevo salto hacia arriba en los índices de violencia institucional, que el gobierno confunde con seguridad, y que en forma inexorable se propaga luego al resto de la sociedad, en una escalada ciega.
Menem y Duhalde
Solá identificó entre los promotores del malestar social por la inseguridad a comisarios retirados de la Mejor Maldita Policía del Mundo, a quienes atribuyó vínculos con Carlos Menem y su candidato a la gobernación, el subcomisario Picapiedras. Esta es una verdad incompleta, que se verifica en departamentales policiales como San Martín y Quilmes, pero no en Morón ni Lomas de Zamora, donde el eje es opuesto. El ex jefe Alberto Sobrado no hizo su campaña ni su fortuna bajo la protección de Menem. Si el problema de Solá se limitara al ex presidente, podría sentirse más confiado. Pero también debe estar atento a aquellos que responden al ex gobernador Eduardo Duhalde (cuyo regreso ha dado lugar a algunas escaramuzas triviales) y al sistema de intendentes del conurbano que, en combinación con la policía, financian sus actividades políticas con el producto de actividades al margen de la ley. La más rentable es el comercio de sustancias narcóticas de uso prohibido por las autoridades sanitarias. Por su control se libran en el conurbano batallas de una intensidad comparable a las que desde hace una década enfrentan a los dos integrantes de la fórmula justicialista de 1989. La alianza espuria entre intendentes y comisarios hizo fracasar en 1999 la reforma iniciada por Carlos Arslanian y forzó este año la renuncia del viceministro Marcelo Saín. Cuando el Senador Duhalde detentaba el Poder Ejecutivo, las limitaciones de Solá para atacar este foco de podredumbre eran comprensibles. Pero desde el 25 de mayo el presidente es Kirchner, quien le ha ofrecido todo su apoyo para practicar una política distinta, de cara a la sociedad. Si Solá enfila su patrullero hacia un viejo camino sin salida, al responsable del nuevo fracaso sólo podrá buscarlo en el espejo.

La pared

 En agosto de 2002 había estado preso por robo agravado en banda y extorsión: usó una orden legítima de allanamiento para saquear un mercadito. Pese a ello el 1º de enero José Alberto Hernández ascendió a comisario a pedido del juez federal de Lomas Carlos Ferreyra Pella. En la dirección de delitos complejos y narcocriminalidad de Lomas de Zamora su jefe era el rotundo comisario Angel Casafús. Intervino en la investigación de dos secuestros sospechados de participación policial: los del adolescente Diego Peralta y el canillita Antonio Echarri. Fue el responsable de la fuga de uno de los secuestradores de Echarri, que luego apareció muerto. Esta semana un hombre denunció que Hernández y otros policías lo habían tenido secuestrado en el lugar más seguro imaginable para los delincuentes. “No estuvo detenido aquí, no figura en los libros”, respondió la policía. “Dejé mi firma en una pared de la comisaría”, explicó el denunciante. El comisario Hernández está prófugo desde hace 72 horas por secuestro extorsivo.

“Por unos mangos”

 El Secretario de Cultura de la Nación, Torcuato Di Tella, se retractó de sus acusaciones contra el Centro Simón Wiesenthal y admitió que Ivo Rojnica era un criminal de guerra. El 21 de mayo, en una carta al diputado estadounidense Maurice Hinchey, Di Tella sostuvo que las acusaciones del Centro Wiesen-
thal contra Rojnica y Esperanza Nada Sakic eran “infundadas” y ponían “en ridículo la justa causa de la búsqueda de nazis” y criminales de guerra. El 30 de junio en una segunda carta a Hinchey, Di Tella reconoció que “dadas las posiciones que los acusados tuvieron en el sistema ustasha, deben haber cometido los actos más viles imaginables” y los llamó “malvados nazis”. En un reportaje concedido a la revista TXT, fue más allá: “El tipo debe haber cometido crímenes de guerra”, dijo.
Tanto en la carta a Hinchey como en el reportaje a TXT, Di Tella deslinda su responsabilidad en el Coordinador de la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en Argentina, Ignacio Klich, cuyos argumentos dice haber desarrollado “con una frase poco feliz”. Di Tella afirma que uno de los propósitos de la CEANA era encontrar y “de ser necesario extraditar criminales nazis” y añade que “en años recientes” varios de ellos lo fueron. Menciona a Eric (sic) Priebke, Dinko Sakic y Joseph Shwammberger (sic) y dice que “lo mismo hubiera sucedido con Walter Kuchmann (sic)”, que murió en la cárcel. Que el secretario de Cultura ni siquiera sepa escribir los nombres y apellidos de los nazis que menciona es apenas otro rasgo propio de su estratosférica personalidad. Pero constituye un abuso de su corresponsal, quien no es un experto en el tema, el mencionarlos como extraditados en años recientes y vincular sus casos con la CEANA. Kutschmann murió en 1985, hace 18 años; Schwammberger fue extraditado en 1990, hace 13; Erich Priebke en 1995, hace ocho. El único extraditado desde 1997, cuando se creó la CEANA, fue Dinko Sakic, a quien descubrió el periodista Jorge Camarasa y no el organismo que integra Di Tella.
También le sugiere a Hinchey que solicite el acceso a los archivos más recientes sobre los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, cosa que la propia AMIA y las organizaciones de familiares de las víctimas ya solicitaron y Kirchner concedió. Los ministros Aníbal Fernández y Rafael Bielsa han asumido un compromiso personal con el acceso a los archivos y con la búsqueda de determinados documentos. Por último, Di Tella recomienda que Hinchey presione al gobierno croata para que abra sus archivos a investigadores independientes. Bastante más sencillo sería que desde su cargo propiciara la adopción de la misma fórmula que sigue el gobierno de los Estados Unidos. Desde 1979 ha revocado la ciudadanía de 71 sospechados de crímenes de guerra y deportado a otros 57. También negó la entrada al país a 160 sospechados de nazis, sin esperar a que un tribunal los condene. Sólo el año pasado inició juicios para expulsar o revocar la ciudadanía de diez contra quienes sólo está probado que falsearon su identidad o mintieron sobre su pasado al entrar al país. Ese fue el caso de Rojnica, quien utilizó en la Argentina el nombre de Ivan Rajcinovic. En la misma edición TXT reveló que uno de los donantes de la Universidad Torcuato Di Tella es la empresa “Pulloverfin”, que Rojnica creó al llegar a la Argentina prófugo del gobierno británico, cuyo ministerio de Defensa lo reclamaba por crímenes de guerra, según documentos que el periodista Uki Goñi encontró en archivos oficiales de Londres. “Imagínese que no vamos a defender a un criminal sólo porque puso unos mangos”, minimizó Di Tella. Ni una sola personalidad de la cultura argentina se ha sentido obligada a pronunciarse acerca de este escándalo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario