domingo, 29 de abril de 2018

Espacio Cultural Nuestros Hijos

Hebe de Bonafini y los diez años del Espacio Cultural Nuestros Hijos

“Sepan que la vida le ganó a la muerte”

En tiempos de desinterés estatal, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo se propone seguir creciendo. Hoy continuarán las actividades que conmemoran una década desde “El Desembarco”.

 Diez años pasaron del nacimiento del faro cultural de la Asociación Madres de Plaza de Mayo: el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), en la ex Esma. En la previa de la celebración por el aniversario –del que participarán hoy Susana Rinaldi, Juan Falú y Teresa Parodi, entre otros artistas–, Hebe de Bonafini define el significado de este emblema: “Es como la carroza de la Cenicienta, que al principio era una calabaza. Es algo que nunca hubieran imaginado mis hijos. Ellos imaginaban las cosas desde lo vivo, así que nadie lo pensó. Significa haberles ganado una batalla a los milicos y una reivindicación muy grande para nuestros hijos. Hay espacios que recuerdan el horror y la tortura. En cambio, siempre la vida le ganó a la muerte en el ECuNHi. Y le va a seguir ganando”, advierte la titular de la Asociación, durante toda la entrevista con el pañuelo, en una de las oficinas de la sede de Madres. “Ahora está firme. No hay dudas. En otros lugares se siguen presentando la capucha, la capuchita, la mesa de tortura... No le queremos dar a la juventud esa imagen. Queremos que sepa que la vida le ganó a la muerte”, sentencia.

Tuvo esa premisa el día de 2008 en que ingresó, sola, al espacio que fue el Liceo Naval, uno de los últimos que liberó la Armada después de que Néstor Kirchner anunciara la recuperación del predio. De aquel día, Hebe recuerda el frío. “Era como entrar en una tumba. Una película de terror, con la diferencia de que era real”, evoca. No había mesas, sillas, nada. Las Madres fueron las primeras en hacer su “desembarco” –término que se hizo popular cuando se habla de la fundación del ECuNHi– en la ex ESMA. “Por unanimidad”, Teresa Parodi fue elegida como directora del centro cultural. En la inauguración, los gélidos muros se cubrieron de soles y flores pintados por la comunidad: fue por sugerencia de Renata Schussheim, a quien la dirigente le había consultado de qué manera se representaba la vida en los escenarios.
El espacio tuvo su época de esplendor en los años del kirchnerismo. Convenios con ministerios garantizaban su funcionamiento. Hoy el Estado no financia el ECuNHi. El equipo de 20 trabajadores no cobra; los artistas donan su trabajo; se cobra un bono contribución para el ingreso. Una Asociación de amigos y algunos municipios hacen aportes. Bonafini dice que con plata cualquiera hace. “La cosa es hacer sin plata”, sostiene. Y plantea una teoría: “En diez años hemos crecido un montón. Y no vamos a compartir con los marinos el lugar. Hay algunos marinos ahí. Estoy segura de que los hay. Y si ellos traen más marinos, tengo pensado hacer un muro alrededor, y vamos a salir por el costado. Tenemos una calle para salir. No le vamos a pedir permiso a nadie”.
Con el macrismo quedó inaugurada una etapa de “resistencia cultural e ideológica”. Sigue en pie gran parte de la oferta del espacio, que fue siempre tanto artística como formativa: talleres (letras, artes visuales, música, musicoterapia, infantiles, próximamente uno de El Choque Urbano), ciclos, tres importantes festivales para niños y una Peña de los Abrazos, por mencionar algunos ejemplos. Lo que quedó en el camino son las visitas de adultos mayores, de estudiantes de todos los niveles y futuros docentes, que llegaban en micros provistos por el Estado. “Deseo que en diez años el ECuNHi sea el doble de grande. Pero nos va a costar: estos que ganaron ahora les dan poder a los milicos y quieren destruir la memoria. Nosotros rompimos con la memoria que quieren imponer, que es la de la muerte. Nos va a costar sostenerlo, pero las chicas ya aprendieron”, dice Bonafini, a 41 años de la lucha de las Madres, que están realizando por este motivo una serie de actividades, como un recorrido por su sede de Hipólito Irigoyen.
Cuando dice “las chicas” se refiere a Verónica Parodi y María de los Angeles “Chiqui” Ledesma, directoras del ECuNHi. “Tomamos como misión sagrada poner luz donde hubo tanto horror, masacre y muerte. Es el honor más grande que he tenido en mi vida”, expresa la cantante. “Varias veces me planteé en qué momento la vida me puso en este lugar. Todos los que estamos ahí y los que han pasado salen transformados. Cada vez que suena una guitarra, se escucha una voz, se pinta un cuadro o se lee un poema, algo sutil pasa en el espacio. Uno siente que está ayudando a curar tanto dolor. Nos acompaña gran parte de nuestro pueblo y artistas de toda Latinoamérica. En estos tiempos, compartir es vital.” Parodi manifiesta que “el motor del ECuNHi son las Madres. Y los trabajadores ponemos el hombro, el corazón, el cuerpo, para que siga en pie. Las Madres nos van guiando y mostrando el camino. Tenemos una misión, un legado. Pero no podríamos hacer nada sin los corazones y manos que nos ayudan”.
Hoy la celebración comenzará a las 16, con la proyección de Sinfonía para Ana, de Virna Molina y Ernesto Ardito, y debate posterior con los realizadores. A las 17 se invita a participar de la realización de un mural, para incorporar más soles y flores. A las 18 habrá talleres, y a las 19 quedará inaugurada una muestra sobre los diez años. Luego, Hebe y Teresa Parodi darán una charla coordinada por la periodista de este diario Karina Micheletto. El cierre es con Susana Rinaldi, Juan Falú y el grupo Munay Tambo; todo en Avenida del Libertador 8151.

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