Dos artistas alemanes –Hanns, un director de orquesta y Helga, una cantante– llegan a Buenos Aires en 1945, tras la rendición de Berlín ante el Ejército Rojo. Y aunque él colaboró con el nazismo, su amor por ella lo decidió a ocultar su origen judío para comenzar una nueva vida en la capital argentina. Su módica apuesta consiste en resurgir como artistas en los salones de un rico empresario alemán para el cual trabajan como parte del servicio doméstico. Primera obra escrita por la actriz y cantante Jessica Schulz, Berlín en Buenos Aires habla acerca de la identidad y la memoria, el amor tóxico y las necesidades de la supervivencia. Interpretada por la misma autora y Fernando Migueles y dirigida por Carlo Argento, la obra puede verse en el Teatro La Comedia, de Rodríguez Peña al 1000.
“Creo fervientemente en el teatro como herramienta poderosa para rescatarnos de esa zona oscura llamada olvido”, afirma Schulz en una entrevista con PáginaI12. Junto a ella, el director sostiene que la obra habla, además, acerca de “los alcances del amor y del sometimiento, sobre los límites que se pueden cruzar o no para lograr salvarse”. La obra, que tiene formato de teatro musical, incluye canciones del repertorio de Marlene Dietrich y música original de Diego Mizrahi, lo cual, según subrayan, colabora con la ambientación y el ritmo de la puesta.
Schulz escribió Berlín… en 2015, un año en el que, según cuenta, no se le presentó ninguna propuesta para hacer teatro, cine o televisión. “Siempre viví de mi profesión”, dice la actriz, “y ese vacío me llevó a sentir la pulsión de escribir esta obra para interpretarla yo misma”, resume. “El tema de la identidad tiene que ver con mi historia, con los mundos que viví en la infancia”, explica, hablando de sus  abuelos polacos y judíos y de su madre, que se convirtió al judaísmo para casarse con su padre. “Yo creo que el mestizaje es la única verdad”, afirma Schulz, “si no lo aceptamos seguirá el avance de la extrema derecha en todo el mundo”, concluye.
–¿Qué pasa cuando un actor no tiene oportunidad de actuar?
Jessica Schulz: –Los actores tenemos un trabajo particularmente efímero. Preparar una función de una hora lleva todo el día, entre vocalizar y estar al tanto de todos los detalles del vestuario y la puesta. Así que cuando no se actúa comienza en uno la desesperación de no tener ese espacio y ese refugio que significa tener un personaje. Luego me entusiasmé hablando de mi experiencia.
–¿Se refiere a su familia?
J.S: –Sí, a lo que viví en mi infancia, cuando mi abuela me decía que nadie debía saber que yo era judía porque en ella todavía sobrevivía el miedo. La obra, entonces, habla sobre la identidad y la libertad, sobre la búsqueda de la verdad. También de cómo sobrevivir en un medio desconocido, como hicieron los inmigrantes que llegaron a este país. Y se refiere no solamente a la identidad judía sino a cualquier historia de sometimiento.
Carlo Argento: También hace referencia al Proceso. En un momento, Hanns habla con palabras muy conocidas que en su momento dijo Videla sobre la situación de los desaparecidos.
–Ese personaje, ¿tiene un doble rol en la obra?
C.A.: –Hanns relata a público el pasado que ambos vivieron en Berlín. Es un narrador que luego interpreta su personaje y vive el tiempo presente de la escena.
–Es un personaje ambiguo… 
C.A.: –Es un manipulador. Siniestro pero a la vez, encantador. En relación a Helga, Hanns comienza a hostigarla cuando la ve dudar, cuando nota que quiere saber más de lo que él cree que es conveniente. El quiere que ella recupere su profesión, que vuelva a cantar. Pero en medio del sometimiento.
–¿De dónde surge la figura  del magnate alemán en Buenos Aires?
J.S.: –Ludwig Fraude es un personaje que existió en la realidad, fue dueño de muchas empresas, tenía dos bancos y se ocupó en gran parte de la obra pública de Perón. Tenía la fortuna más grande de la Argentina. 
–La acción comienza en 1945 y habla acerca del Nacionalsocialismo en el país. Es inevitable pensar en el peronismo, aunque la obra no lo menciona…
J.S.: –Desde que yo era muy chica escuché decir que Perón había dejado que entraran los nazis en el país. De todos modos, la simpatía por el Nacionalsocialismo en Argentina es anterior al peronismo. La obra, entonces, hace referencia a que en la Argentina tuvieron y tienen peso las ideas nazis.